¿Las nuevas agresiones de EEUU contra Irán son el final del memorándum de entendimiento?, ¿Cuál podría ser la solución definitiva para esta situación?
Teniendo en cuenta quien realmente tiene el control político en Washington, el cumplimiento del memorándum firmado con Teherán tenía pocas chances de ser respetado. Los ataques del 26 y 27 de junio demostraron esto. Tras varios ataques sobre enclaves costeros en el sur de Irán, en especial sobre Bandar Lengeh, Sirik y Qeshm al día siguiente Israel bombardeo una vez más al Líbano demostrando también que lo del alto al fuego es una burla.
Las previsiones de la CGRI no estuvieron erradas y al momento de las agresiones sus unidades ya estaban en posición de alerta dado que de la constante vigilancia sobre el estrecho ya venían advirtiendo varias maniobras e intentos de unidades estadounidenses tratando de penetrar en el golfo.
El comunicado de las fuerzas armadas iraníes dejo claro que habían podido repeler la agresión obligando a los estadounidenses a retirarse. La respuesta iraní no se hizo esperar y lanzó una dura replica sobre la base aérea estadounidense en Kuwait y contra la base Sakhir en el centro-oeste de Bahrein desde donde salían altas columnas de humo negro.
Curiosamente toda esta eventualidad quedo convenientemente tapada de los medios por el terremoto en Venezuela a quien el gobierno de Teherán ofreció inmediata ayuda.
Igualmente, se esperaba una jugarreta semejante de Washington obviamente con la complicidad de Tel Aviv. Nadie puede darle lecciones a los iraníes de como tienen que protegerse de los criminales más despiadados del globo. Los hipócritas demócratas de sillón y los flemáticos revolucionarios de este lado del mundo están muy lejos de conocer los horrores a los que han sometido al pueblo estas administraciones anglo sionistas muy prolijamente entrajadas y elegantes, pero sucias como una cloaca.
La administración de Trump había estado ejerciendo mucha presión sobre el gobierno libanés (obligándole a colaborar con Israel) y los países que rodean a Irán pero en especial a Omán, para que habilite un corredor marítimo obviamente custodiado y vigilado por la armada estadounidense. En resumen de cuentas, Donald Trump no solo demuestra que no está dispuesto a cumplir con lo pactado sino que, hará todo lo posible por dañar a Irán.
El nivel de los ataques estaría revelando un intento desesperado de Donald Trump por tratar de borrar con el codo lo que había firmado con la mano deshaciendo ante la opinión pública toda esa escenografía de entendimiento y real preocupación por cumplir con los catorce puntos del memorándum. No hay duda que en los círculos de poder iraníes nadie se trago el anzuelo y mucho menos la Guardia revolucionaria quien ya mantenía una postura de no negociar nada esperando solamente la retirada de EEUU de la región y el pago de las debidas compensaciones de guerra.
Pero la “sorpresiva” ofensiva anglosionista tenía una extensión más amplia. Según fuentes de la resistencia, en la madrugada del domingo 28 de junio el gobierno de Bagdad puso en marcha una operación encabezadas por sus cuerpos de seguridad antiterrorista (leales a EEUU) para arrestar y eliminar a los comandantes de las principales agrupaciones de la Moqawama. Disfrazada de “operación anti corrupción”, el gobierno de Alí Al Zaidi argumento que las redadas se dirigían al arresto de funcionarios pro-iranies que habían estado contrabandeando petróleo iraní dentro de la Zona Verde.
Esta claro que esto no tiene nada que ver con la “legalidad” o la lucha contra la corrupción. Esa administración nació de la corrupción impuesta tras la invasión de 2003 y que Washington dejo prosperar para beneficio propio. Unos días antes Tom Barrak enviado de Washington para Iraq se había reunido con el primer ministro Al Zaidi para informarle de las directivas que debía poner en marcha y que están destinadas a debilitar los canales de financiamiento de la resistencia iraquí. Justamente en esos momentos llegaba el ministro de relaciones exteriores iraní Abbas Araghchi para tratar sobre la seguridad ante la escalada que estaba propiciando EEUU.
A pesar de todo esto, desde Washington salieron a decir que ello no implicaba dar por terminadas las negociaciones o invalidar el memorándum, pero los hechos y la tendencia demuestran todo lo contrario. En Teherán no dejan de lado el papel de Tel Aviv en la profundización de esta agresión y la funcionalidad que tiene mantener las hostilidades. Esta funcionalidad se corrobora con la invasión al sur del Líbano y el desconocimiento a cualquier intención de cese al fuego. Para muchos, el ataque estadounidense buscaba manipular los mercados bursátiles justo en momentos que tras conocerse la firma del memorándum el petróleo había bajado el precio.
Curiosamente toda esta eventualidad quedo convenientemente tapada de los medios por el terremoto en Venezuela a quien el gobierno de Teherán ofreció inmediata ayuda.
Igualmente, se esperaba una jugarreta semejante de Washington obviamente con la complicidad de Tel Aviv. Nadie puede darle lecciones a los iraníes de como tienen que protegerse de los criminales más despiadados del globo. Los hipócritas demócratas de sillón y los flemáticos revolucionarios de este lado del mundo están muy lejos de conocer los horrores a los que han sometido al pueblo estas administraciones anglo sionistas muy prolijamente entrajadas y elegantes, pero sucias como una cloaca.
La administración de Trump había estado ejerciendo mucha presión sobre el gobierno libanés (obligándole a colaborar con Israel) y los países que rodean a Irán pero en especial a Omán, para que habilite un corredor marítimo obviamente custodiado y vigilado por la armada estadounidense. En resumen de cuentas, Donald Trump no solo demuestra que no está dispuesto a cumplir con lo pactado sino que, hará todo lo posible por dañar a Irán.
El nivel de los ataques estaría revelando un intento desesperado de Donald Trump por tratar de borrar con el codo lo que había firmado con la mano deshaciendo ante la opinión pública toda esa escenografía de entendimiento y real preocupación por cumplir con los catorce puntos del memorándum. No hay duda que en los círculos de poder iraníes nadie se trago el anzuelo y mucho menos la Guardia revolucionaria quien ya mantenía una postura de no negociar nada esperando solamente la retirada de EEUU de la región y el pago de las debidas compensaciones de guerra.
Pero la “sorpresiva” ofensiva anglosionista tenía una extensión más amplia. Según fuentes de la resistencia, en la madrugada del domingo 28 de junio el gobierno de Bagdad puso en marcha una operación encabezadas por sus cuerpos de seguridad antiterrorista (leales a EEUU) para arrestar y eliminar a los comandantes de las principales agrupaciones de la Moqawama. Disfrazada de “operación anti corrupción”, el gobierno de Alí Al Zaidi argumento que las redadas se dirigían al arresto de funcionarios pro-iranies que habían estado contrabandeando petróleo iraní dentro de la Zona Verde.
Esta claro que esto no tiene nada que ver con la “legalidad” o la lucha contra la corrupción. Esa administración nació de la corrupción impuesta tras la invasión de 2003 y que Washington dejo prosperar para beneficio propio. Unos días antes Tom Barrak enviado de Washington para Iraq se había reunido con el primer ministro Al Zaidi para informarle de las directivas que debía poner en marcha y que están destinadas a debilitar los canales de financiamiento de la resistencia iraquí. Justamente en esos momentos llegaba el ministro de relaciones exteriores iraní Abbas Araghchi para tratar sobre la seguridad ante la escalada que estaba propiciando EEUU.
A pesar de todo esto, desde Washington salieron a decir que ello no implicaba dar por terminadas las negociaciones o invalidar el memorándum, pero los hechos y la tendencia demuestran todo lo contrario. En Teherán no dejan de lado el papel de Tel Aviv en la profundización de esta agresión y la funcionalidad que tiene mantener las hostilidades. Esta funcionalidad se corrobora con la invasión al sur del Líbano y el desconocimiento a cualquier intención de cese al fuego. Para muchos, el ataque estadounidense buscaba manipular los mercados bursátiles justo en momentos que tras conocerse la firma del memorándum el petróleo había bajado el precio.
Todo este despliegue de trampas y malogrados intentos por destruir la soberanía política (con claros -entre otros- objetivos geoeconómicos) de un estado independiente como lo es la república Islámica de Irán, no pueden sino hacernos recapacitar sobre la necesidad de reelaborar una legislación internacional adaptada a este nuevo y cruento paradigma en el que no hallamos incluso aún, la conformación un sistema de seguridad realmente eficaz.














