2/2/16

“OPERATIVO ALFIL 1 HACE 25 AÑOS”



Cómo al paso de 25 años de aquella guerra internacional sigue siendo una batalla sin concluir para los veteranos argentinos


Por Charles H. Smith y Javier B. Dal




Hace 25 años atrás, para estos días, las dos naves argentinas del “Operativo Alfil I”, se encontraban en pleno de las operaciones militares de apoyo táctico y estratégico a la campaña militar contra las fuerzas iraquíes que se hallaban en Kuwait. A finales de enero de 1991, el destructor “ARA Ate. Brown” y la corbeta “ARA Spiro” terminaban una quincena infatigable de tareas de escolta y protección de las líneas logísticas que abastecían a los portaaviones que estaban lanzando los principales ataques aéreos sobre Kuwait e Iraq.


Eran momentos de mucha tensión. El ambiente era tan denso que como dice el dicho “se podía cortar con un cuchillo”. Las presiones que la misma situación de guerra en la que se encontraban las tripulaciones, se agregaban las que surgían de las relaciones jerárquicas ya no solo entre los mismos argentinos sino incluso, debiendo estar atentos a las órdenes y maniobras que disponían los cerebros navales desde el cuartel general del NAVCENT en Arabia Saudita, desde donde se coordinaban las acciones en una gran mesa de estrategia.


Aunque no se les comunicó a ningún miembro de las tripulaciones argentinas, todos –sin distinción entre oficialidad y suboficiales- estaban siendo observados y evaluados por los atentos ojos de los elementos norteamericanos que permanecían en el área de comunicaciones y que hacían de enlace con el Comando general. Aquellos tres marinos yanquis que el NAVCENT había enviado para instalar las antenas para comunicaciones en la “Brown”, eran también los ojos y los oídos de los encargados de la inteligencia de la campaña. Y es que los motivos eran tan importantes como determinantes; además de mantener los canales fluidos de comunicación, debían asegurarse de cuál era la moral y la disciplina de las tripulaciones y prevenir posibles inconductas que hubieran hecho fracasar las operaciones.


Sin dudas que fueron momentos muy duros; los minutos parecían horas y las horas semanas; y no solo los argentinos se vieron sometidos a estos extremos que crispaban los nervios. Sus mismos colegas norteamericanos, británicos y canadienses, cayeron en muchos casos, rendidos al poder de la presión que destruía los nervios de los hombres más firmes y preparados.

Desde la cubierta de la Brown



Hoy a 25 años y a lo lejos, se puede evaluar con mucha precisión, lo que represento esa posición de las tropas argentinas operando dentro de aquel letal teatro de operaciones y en una situación que solo aquellos hombres conocieron de primera mano. Justamente e 1º de febrero de 1991 desde las cubiertas de la “Brown” y la “Spiro”, los marinos argentinos contemplaban atareados como iban y venían los aviones de combate norteamericanos que despegaban del portaaviones “USS Midway”, punta de lanza que dio inicio a las operaciones de bombardeo contra Kuwait e Iraq y al cual asistieron hasta el final de la campaña.


Fueron testigos de cómo los aviones norteamericanos “A-6 Intruder” preparaban sus miras lanzado sus bombas en blancos remolcados por el “USS Kansas City”, que se hallaba navegando junto a ellos. O como podrían olvidar como aquellos gigantescos helicópteros “Chinook” de la naval estadounidense maniobraban por encima de la cubierta del destructor “Brown” para trasladar personal de un buque a otro; sin dudas que eso fue una experiencia profesional inédita, inimaginable y a l vez imborrable para los argentinos.


Inmersos en sus tareas de agitadas rutinas de combate, los argentinos debían estar listos para cualquier contingencia que por un mínimo descuido, podía ser fuente de un desastre. Las aguas del golfo estaban pobladas de problemas que podían llegar a ser letales y solo ellos, pudieron ser testigos de varios de aquellos. La fuerza de la Coalición naval no solo debió estar al pendiente –y bajo una total desinformación- de las amenazas militares que “Saddam” tenía apuntando hacia el Golfo, sino también de los varios peligros que ni siquiera tenían idea que existían.


Sin dudas de que fueron protagonistas de la última y más portentosa guerra naval que el siglo XX vio antes de finalizar. El poder destructivo de las armas empleadas y la cantidad en toneladas que se movieron por las peligrosas aguas del golfo pérsico para que los arsenales de las tropas terrestres y las “Santa Bárbara” de los buques como el “USS Midway” no detuvieran el fuego, sigue siendo uno de los temas que se atienden con mucha importancia en las cátedras de apoyo de combate y logística –entre otras- en la Academia Militar de West Point, ubicada en estado de New York, Estados Unidos.


El brazo logístico fue primordial para el éxito de la campaña “Tormenta del desierto” ya que sin el desarrollo de las operaciones de control, vigilancia y custodia de los transportes que entraban al Golfo por el estrecho de Ormuz, seguramente se habrían registrado graves incidentes, que acometidos por células extremistas dispersas en la región, hubieran causado una demora en el abasto para las tropas que debían mantener un fuego coordinado y constante, si no querían que las Brigadas mecanizadas iraquíes los aplastaran con algún contra ataque. Como dijo el diseñador de éstas operaciones logísticas, “debemos funcionar como un reloj de precisión; si no podemos garantizar eso, le diré Schwarzkopf que no inicie nada”.

Un Chinook sobre la Brown



Entre las tareas que el operativo “Alfil I” tenía que cumplir, era las de asegurar el paso de los buques tanque que debían aprovisionar a la flota que se hallaba en operaciones. Esto que los norteamericanos denominan “refuelling” o reaprovisionamiento de combustible, que en la situación de guerra en la que se encontraban, representaba un riesgo potenciado no solo por la posibilidad de ser sorprendidos por un misil –ej. Misiles costeros Frog- en medio de la operación de alije, sino también por la presencia de todo tipo de minas explosivas. Precisamente sobre esto último, a pesar de la operatividad de varios buques “barreminas” y de los incesantes vuelos de helicópteros que exploraban las zonas para detectar entre otras cuestiones, posibles minas flotantes, existían en ese momento otros tipos de estos ingenios que estaban en el fondo del lecho del golfo y operaban en una manera más sofisticada.


Si tan solo una de esas minas hubiera tocado a un buque en momentos del reaprovisionamiento, se hubiera desatado un infierno sobre el agua dejando muy pocas probabilidades de que hubiese supervivientes.


Lo mismo con los buques que trasladaban municiones, bombas y misiles para los aviones que estaban embarcados en los siete portaaviones que encabezaban las operaciones navales de apoyo a la ofensiva que se realizaría por las tropas en Arabia Saudita. El arribo sin pausa y con seguridad era primordial para garantizar eficacia en las operaciones que se delineaban desde el cuartel general en Riad, desde donde los generales y almirantes coordinaban con minucia los movimientos de cada operativo desplegado en el golfo.


Ninguna embarcación estaba desligada de la cadena de mando que provenía desde el NAVCENT enclavado en Riad, base estratégica que coordinaba y planificaba el desarrollo de las operaciones en los diversos sectores que comprendieron el Teatro. En esas planificaciones y en medio de las hostilidades, los argentinos demostraron profesionalismo y un entusiasmo poco esperado por algunos mal pensados coordinadores de la campaña que, dicho sea de paso, supieron cometer errores que demostraban estar alterados por la presión.


Se había formado una comunidad en la zona, aunque para nada relajada; en el Teatro de operaciones que se extendía desde la entrada del estrecho de Ormuz hasta el norte del Golfo, los buques podían verse las siluetas recíprocamente y a veces supieron estar tan cerca unos de otros, que lograban verse como sus camaradas norteamericanos corrían con el culo entre las manos ante situaciones que habían quedado consignadas a quedarse y no salir de allí. Recuerden sino aquel incidente del “USS Midway” que en apariencias y sin que se esperara, recibió un duro ataque con misiles que teóricamente –y según los expertos militares- no podían estar allí.

 ¿Qué hubiera sucedido si uno o esos misiles pasaban de largo y llegaban a una de las embarcaciones argentinas que estaba tan cerca? Solo para que el lector se haga a la idea de lo que podía haberle hecho un misil “Frog-7” a un buque como el Alte Brown o peor aún, a la pequeña corbeta Spiro, solo considere que al ser un vector de 9.1 metros de largo y con una cabeza armada de 550 kilogramos que ha ganado velocidad con un alcance de 75 kilómetros (mucho más que la distancia que patrullaban las naves), el solo imaginarse que uno de esos monstruos impactase por debajo de la línea de flotación en alguno de estos navíos, hoy estaríamos hablando de “bajas” y para el gobierno argentino, un dolor de cabeza para el cual no hay aspirina.


Ante la inminencia de los peligros que poblaron aquel cajón de aguas llamado “Golfo Pérsico” que lo asemejaba a un polígono acuático y pese a los informes del Departamento Naval estadounidense –en especial el director de la ONI- que concluyeron como destacable a la invalorable actividad de las dotaciones argentinas en las operaciones “Escudo del desierto” y “Tormenta del Desierto” , muchos se preguntan ¿Qué espera el gobierno argentino para reconocer a estos hombres su derecho bien ganado a ser reconocidos como VETERANOS?

25/1/16

"Lo que realmente estaba detrás del incidente DE BARCOS CAPTURADO POR IRÁN?"



Las posibles explicaciones que pueden explicar la incursión fallida de dos barcos estadounidenses en aguas iraníes


Por Dany Smith




Tipo sombrero de la explicación puede existir en el reciente incidente que contó con dos barcos modernos para atacar la Marina estadounidense después de salir de Kuwait que fueron capturados por la Guardia Revolucionaria iraní.Bueno, para los medios conservadores estadounidenses y editores en consonancia con los intereses sionistas, es una clara provocación por Teherán. Para otros, no es más que un intento de provocar un  incidente de la chispa que Israel necesita para lanzar una campaña militar contra la nación islámica.



Pero entonces, ustedes que están leyendo este artículo puede preguntarse cómo Israel puede provocar un incidente, si esto ha sucedido con las unidades militares de Estados Unidos, no los israelíes? Si tal cuestionamiento se hace, es porque claramente no son conscientes de la realidad geopolítica de los últimos 25 años. Sepa bien que nada y mucho menos en esta región, va solamente por suerte o simple coincidencia.


En los últimos cinco años, Tel Aviv ha hecho todo lo posible para empujar los EE.UU. en una aventura militar contra Irán y por lo tanto destruir su programa de desarrollo nuclear de representar un obstáculo para las ambiciones geopolíticas israelíes y económicamente expanda más allá de Irak y físicamente en movimiento incluso en territorios sirios.


Lo que en apariencia se trataba de un error de cálculo en lanchas rápidas marineros americanos en lugar de una incompetencia imperdonable y / o como algunos señalan, una demostración de los oficiales a cargo, sería más exacto decir que habría sido una maniobra muy bien calculada y provocativa anotando defensas navales iraníes. Pero también hay un escenario más oscuro implicaría nada más y nada menos, que el intento fallido por la CIA para entrar en Irak, un nuevo comandante para el "ISIS".


Más allá de la situación humillante para los EE.UU. esto ha representado un doble golpe que muy seguramente se explicará ante una comisión investigadora del Congreso ya que por este inusual incidente, los iraníes lograron mantener dos copias del barcos última tecnología que el Pentágono ha comenzado un importante esfuerzo para su pronto retorno. A partir de ese punto, comenzaron a correr rumores sobre las circunstancias reales en las que esta "patrulla" estadounidense fue capturado por lanchas rápidas iraníes.


USS Boatcraft



Para ello vamos a discutir tres escenarios para los que no son partidarios, al igual que este hecho extraño. En el primero, se dice que este par de barcos de ataque había dejado el puerto militar de Kuwait y se dirigió hacia la base naval en Bahrein situada a unos 560 kilómetros al sur y oeste del Golfo Pérsico. En el camino se han extraviado desviado al este y entrenados en aguas iraníes fueron localizados y se detuvo de inmediato por las patrullas navales iraníes. Esta explicación parece inaceptable para los más altos jefes de la Marina de Estados Unidos e inexplicable para el tipo de tecnología que utilizan estas embarcaciones, equipadas entre otras ventajas, un satélite GPS navegador guiada por lo que impediría incluso en las condiciones climáticas más adversas, uno de estos barcos perdido su camino.


La segunda hipótesis significa que los barcos habían hecho una penetración maniobra deliberada de las aguas territoriales iraníes buscan crear una situación crítica que se traduciría en una escaramuza que podría argumentar a favor de una respuesta a una "agresión iraní" y así iniciar los planes generales para un aumento adicional en las fuerzas navales en el Golfo, sin duda, la preparación de una operación para castigar a la república iraní. Pero no sólo eso. Además, esta situación se habría visto con fines políticos internos simplemente han creado como esto, se deja muy mal al mismo Presidente Obama quien sectores Neocon, los republicanos más belicistas estadounidenses y grupos de presión sionistas consideran ineptos y suave sobre la situación iraní.


Recuerde que los grupos de presión judío-estadounidenses como AIPAC, entre otros, ha llegado a ser una parte importante de la motivación para ampliar las sanciones contra Irán, que además, "debe ir acompañada de presión", lo que demuestra que existe un gran interés de permanecer la extensión de la falange de Tel Aviv en el gobierno de Estados Unidos. Por supuesto, en los EE.UU. es muy consciente de estas implicaciones de bronce para la política exterior estadounidense, que ha estado combinando el rechazo incluso de una multitud creciente de Judios de América que ya no quiere ser complicado, enjuagues en su nombre, están llevando a cabo estos verdadera función cabilderos como un gobierno dentro del gobierno de Estados Unidos.

Marines rendición



Ahora bien, ¿es posible que dos oficiales de la marina americana juegan sus carreras por una sucia maniobra de pre-planeado? Obviamente si han recibido órdenes superiores, no han jugado su carrera, en lugar se jugaron la cabeza porque el juicio podría haber terminado peor que yo termine. En una cadena de mando, las órdenes se cumplen, no se discute. Este último se indica por el hecho de que al parecer se inició en una época en la persecución de los barcos iraníes, desde el portaaviones "de Estados Unidos Harry Truman" que -casualmente- fue en el área adyacente, han abierto fuego para tratar de cubrir los barcos que huyen, que el portavoz del Pentágono, Peter Cook se negó a responder.


Una cosa es segura; Y, alguien en la cadena de mando naval de perder su trabajo y todo terminó allí.


En este último caso, los planes que han estado siguiendo estos barcos americanos modernos, estarían más involucrados en la tarea de "tránsito rápido y secreto" de un agente de la CIA para insertar en una zona fronteriza entre Irak e Irán, que no lo hace No parece razonable a la vista de los precedentes que existen en las redadas, incluyendo agentes israelíes, en esa zona. Para algunas fuentes, conmutación y ruta tomada habría de ser seguido y coordinado por la estación de monitoreo que la inteligencia naval CENTCOM a pesar de haber planeado un tiempo de respuesta de la marina iraní predeterminada no hubiera estimado que algún imprevisto Terminó comprometer toda la misión. Para aquellos que sostienen esta posición, la captura de los barcos de su tripulación, y su "pasajero especial" fue un factor determinante para que, ya que se encontró una semana más tarde en Washington levantó las sanciones contra Irán.


Esta última posición incluso ha dado lugar a la especulación de que, a pesar del tema actual, no pueden ajustar la maniobra y la mejor ruta para realizar el plan.Esto se refiere a la supuesta intención de "agencia" que a través de estos barcos y el este de penetrar provincia de Basora, un nuevo comandante para el "Estado islámico" que está siendo acorralado por las fuerzas infiltran chiítas en Irak y el Árabe Siria con el apoyo del 
 Fuerza Aérea de Rusia.
Aunque como se ha señalado, la ruta elegida parece una locura hacer realidad -porque dicha operación puede muy bien haber sido acompañado por Turquía o Siria es cierto que, siendo precisamente el más inusual e inesperado, han sido designados para este nuevo "cerebro" que podría hacer a salvo a Mosul.


Pero a la inesperada derrota y la captura de este elemento a bordo de estos barcos, Teherán no habría perdido el tiempo y canales discretos instaría a Washington para preparar algún tipo de explicación de lo que habían encontrado en uno de estos barcos, ya que, este comandante de implantar en el corazón de Irak, llegó armado con todo tipo de documentación para pasar libremente a lo largo de la ruta larga allí desde el sur de la ciudad capital de "Daesh" Mosul.Habría sido en medio de esta situación incómoda que a su vez fueron expuestos a la Casa Blanca y el Pentágono, Teherán tomar esta situación y la evidencia de que se mantendría durante un levantamiento inmediato de las presiones de la economía y los negocios que habían estado a negociar imponer la República Islámica desde su fundación en 1979. Una vez que estas condiciones secretas aceptadas por la administración de Obama y la prevención de un escándalo de proporciones, que sería responsable de ratificar versión oficial iraní Pentágono se refirió a "un error en el equipo de navegación" que llevó a desviar a los barcos y la captura "no se convirtió en resistencia."

19/1/16

“ALTERNATIVAS PARA MEJORAR LA DEFENSA NAVAL”


A casi veinte años de la baja del portaaviones 25 de Mayo y la Armada no ha cubierto ésta vacante


Por Javier B. Dal


Carrier 25 de Mayo



Ha pasado mucho tiempo desde que Argentina tuvo y abandono una de las ventajas navales que ningún otro país de la región disponía: el Portaaviones. Las consideraciones para sacar de servicio al viejo pero competente portaaviones “ARA 25 de Mayo” fueron más por costo de mantenimiento que otra cosa. El 1º de febrero de 1997, se dio oficialmente la baja de esta nave de la Armada Argentina que representaba un símbolo de potencialidad de la república sobre sus aguas territoriales.


Tal vez esa baja significó la señal clara sobre la progresiva inoperatividad de la Armada, fuerza fundamental para un país con el litoral marítimo tan vasto y rico, que a la vista de todos, está abandonado prácticamente a la suerte del mejor postor. Pero no solo eso. Una de las áreas estratégicas abandonadas por esta carencia, es el espacio aéreo que hay sobre las extensas aguas territoriales argentinas que son usadas como rutas para el ingreso y salida de aeronaves con cargas de drogas.


Ante esta innegable realidad, el país requiere urgente de una reestructuración de la fuerza que lleve a completar los más importantes ítems de la defensa marítima y de la prevención de la espoliación pesquera que se ha convertido en una costumbre casi mecánica para flotas piratas, amparadas por las operaciones británicas en la zona de exclusión.


Para que Argentina pueda sobreponerse a esta grave falencia, existen varias opciones para sustituir al ya desguazado portaaviones “25 de Mayo” a las que el gobierno (si tiene intensiones de reacondicionar su Armada) puede echar mano.

USS Class Nimitz



Se sabe que el mercado de la construcción naval, está compuesta por varias especialidades en las que, la militar resulta una de las más costosas y complejas. Incluso el montaje de un astillero para propósitos de construcción naval militar, es una materia altamente costosa y algunos números dan la pauta de ello. Según lo han visto uno de los más prolíficos constructores –China- de este tipo de complejos en Asia, hace unos cinco años atrás la construcción de un portaaviones clase “Nimitz” podía llega a costar unos 4000 millones de dólares. Es seguro que al día de hoy esta cifra se haya duplicado, haciendo la adquisición algo muy difícil de concretar.


Igualmente, la adquisición de una nave de estas características es estratégicamente inconveniente y volvería al país a las viejas dependencias de repuestos para cacharros de hasta cuarenta años de antigüedad y la virtual revelación de las capacidades de operatividad a disposición del enemigo central: Gran Bretaña.


Una consideración a parte y que es debida, es la necesidad de resaltar que de conseguirse un portaaviones, la flota aérea naval sería otro problema a resolver dado que, los viejos A-4Q que quedan –solo cinco operativos- y los exploradores “Traker” son pocos y obsoletos para las amenazas existentes.

Carrier Class Kiev



Otra opción más acertada, pero a su vez políticamente inviable, es la adquisición de un portaaviones de las industrias de la Federación rusa clase “Kiev”, que pese a su antigüedad se lo puede considerar como una fortaleza flotante. Con un calado 8,2 metro, una eslora de 275 metros, este formidable portaaviones, tiene la capacidad de albergar 32 aviones navales tipo “Yak -38M” lo que vendría a representar un obstáculo para la operatividad de la Armada Argentina que bien, o debería adquirir este tipo de aviones o reformar la particular cubierta de éste navío. Igualmente y pese a estos inconvenientes, el mismo presenta una variedad de armamento notable y amplio lugar para la operatividad de helicópteros de ataque, transporte y rescate.


Como opción final y que puede llegar a una solución intermedia en las necesidades de la marina argentina, es la adquisición de un “Portahelicopteros clase Mistral” de la industria militar francesa. Se trata de un navío relativamente moderno y es ampliamente requerido en mercados del mundo. Con una nada despreciable eslora de 199 metros y con un calado de 6,3 metros, este navío de intervención polivalente puede llevar a bordo 16 helicópteros pesados más unos 32 helicópteros ligeros de ataque.


En realidad, hace una década atrás había en estudio la adquisición de este tipo de navíos, pero se vieron continuamente obstaculizadas, por cuestiones administrativas, de presupuesto y presiones políticas de Londres. La realidad actual se impone y es claro que una herramienta tan vital como estratégica para la seguridad nacional, no tiene precio en momentos en que el gobierno ha declarado la emergencia en seguridad.

“LEVANTAMIENTO DE SANCIONES A IRÁN Y SUS EFECTOS”


Cómo la variable geopolítica en Medio Oriente puede afectar a temas de la política interna y externa de Argentina


Por Charles H. Slim

Teherán, Irán



Desde al menos un lustro, que Israel ha buscado por todos los medios instigar un ataque contra la república Islámica de Irán y para ello, ha tratado infructuosamente de arrastrar a los EEUU en esta demencial aventura. Hace apenas unos días, una noticia que apenas salió al conocimiento masivo sacudió al mismo Washington. Esta era que dos barcos de la marina estadounidense eran capturados in fraganti por la Armada iraní, un golpe muy duro al orgullo estadounidense y un mal augurio ante posibles planes sobre la región.


Que los norteamericanos tienen presencia hostil en la región, no es noticia para nadie. Lo que representa la novedad es el momento y las maniobras en que se produjo este incidente. Casualmente y a muy pesar de los sectores del sionismo internacional, especialmente el estadounidense, el grupo de los 5+1 levantaban las sanciones contra Irán lo que, además de la algarabía para el castigado pueblo iraní, desató la ira y el desprecio del gabinete de Benjamín Netanyahu en Tel Aviv. Algunas fuentes en rededor del gobierno israelí, aseguraron que en la mañana inmediata a conocerse la confirmación de la decisión Netanyahu salió disparado de su despacho tomándose la cabeza y balbuceando en voz baja.


A Tel Aviv le hubiera servido que los iraníes causaran daños a esos buques o a sus tripulantes y de ese modo instigar por las vías diplomáticas, políticas y militares una respuesta contra contundente contra la república Islámica. Pero Teherán sabía que eso era lo que precisamente buscaba Tel Aviv y lejos de cometer una torpeza semejante, sus unidades rápidas capturaron a las lanchas norteamericanas sin darles posibilidad de escape.


Pero los iraníes no son los únicos que intuyen que Netanyahu y sus columnas sionistas alrededor del mundo trataran de usufructuar de esto. Dentro de los mismos EEUU e incluso en los círculos de la izquierda israelí se advierte de posibles maniobras sucias para tratar de desbaratar el acuerdo que había llevado a que se levantaran las sanciones contra Irán. Y no solo eso; a pesar de que esto parecía condicionar a Teherán a que se diera por satisfecho y cerrara la boca en temas que molestan a Israel, lejos estuvo el presidente iraní Rohani por coincidir con esas esperanzas. Apenas se supo del levantamiento de las sanciones, el gobierno iraní denunció que no estaba dispuesto tener relaciones económicas con EEUU ya que, sus negocios millonarios están vinculados con la muerte de palestinos, libaneses y yemenitas.


marines capturados por Irán



Era muy corriente y conveniente que los organismos internacionales de control de armas y las ONG como “Amnesty International” o la “Human Right Warch” pasaran por alto este gran negocio que termina siendo la causa de las muertes de miles de árabes, palestinos y también de africanos de los países donde los diamantes y el petróleo son una fuente riqueza para brutales gobernantes que a su vez son apoyados por la UE y Washington.


Era por esto, que a contrario de lo que esperaba Washington, el gobierno de Teherán –tan imprevisible como lo solía presentar la CIA en sus informes- le daba rienda suelta a su histórica política de confrontación dialéctica contra el “Gran Satán”, que se vía abundantemente alimentada por los argumentos más sólidos de la historia contemporánea y la que EEUU no queda bien parado. Y es que, más allá de las brutalidades comprobadas en la ocupación de Iraq durante casi una década y más aún pese al memorando que firmaron Obama y Rohani en el 2014 como antesala para el acuerdo sobre el programa nuclear, los iraníes han podido comprobar las incongruencias operacionales de los norteamericanos al momento de combatir al ISIS.


Y como parte de estas, los norteamericanos pretendían que si bien se levantaban las sanciones económicas y financieras, Teherán debía abstenerse de desarrollar sus programas de defensa misilistica que dicho sea de paso, es un derecho soberano pero a su vez, una molestia estratégica más, ante una posible incursión aérea israelí que ya se vio jaqueda por la recepción de los potentes sistemas antiaéreos SS-300 de fabricación rusa. Las razones esgrimidas son que EEUU busca evitar la proliferación de armas en la región, lo que a los ojos de la realidad representa una burla. Sabiendo esto, el gobierno iraní, es claro que las condiciones que repentinamente pretende imponer La Casa Blanca son solo una muestra más de su hipocresía política.


Sintéticamente, Rohani apenas un día atrás explicitaba a los medios, que EEUU ganaba decena de miles de millones de dólares por año con la venta de armas a gobiernos como el de Israel y Arabia Saudita que mataban a mansalva a seres humanos palestinos y yemenitas. Sin dudas, que esta postura no solo incomoda a la Casa Blanca sino que producía al mismo tiempo una migraña insoportable en las cabezas de Netanyahu y sus ministros, que ya vienen sufriendo de insomnio por los éxitos del ejército árabe sirio y Hesbollah.


Pero también esto causa consternación entre los partidarios –judíos y no judíos-del sionismo en Argentina, que a un año de la muerte –archisospechosa- del fiscal Alberto Nisman y tras haber logrado derribar el memorando de entendimiento con Irán, sienten la sensación de que achacarle los dos atentados en Buenos Aires y la muerte del fiscal Nisman a Irán, se volvería una misión imposible. Y esto es simplemente, porque no es lo mismo atacar a alguien que está aislado internacionalmente (como hicieron con Iraq y Libia), que a un actor que además de haberse soltado las cadenas de unas sanciones claramente arbitrarias, le da una bofetada a EEUU y se da el lujo de refregarle en la cara sus ganancias sucias a costa de la sangre miles de musulmanes.


Los frentes para tratar de argumentar una agresión contra la república Islámica, no se reducen a propaganda radiada desde los gobiernos y medios en Washington, la UE y Tel Aviv, no también desde el cono sur, la Argentina ha comenzado a ser la caja de resonancia de aquellos intereses que se escudan detrás de las causas judiciales por los atentados y por la muerte del fiscal Nisman.


The Macri´s way



Está más que claro que el gobierno del señor Mauricio Macri está encaminado a hacer lo que Washington y Tel Aviv le señalen y eso, es un motivo cierto para preocuparse por el simple motivo de que ello, no significa que se investigue con rectitud y apelando a la búsqueda de la verdad, sino que se buscara reactivar la tan nombrada “pista iraní” que dicho sea de paso cabe recordar, fue introducida por un informe falso de la CIA y sus colegas israelíes. Los años que han pasado desde aquellos hechos, revelaron connivencias impensadas entre funcionarios menemistas, directivos de la Comunidad judía argentina, malos jueces e inescrupulosos abogados que, combinado con una SIDE totalmente filtrada por agencias internacionales como las nombradas entre otras-, que como un mercenario trabajaba para el mejor postor.


Sobre lo mismo, la extraña muerte del fiscal Nisman a comienzos del año pasado ha servido para recrear hipótesis islamofobas que tratan de reavivar los argumentos de la “pista iraní” y sobre la cual, se han escuchado de los personajes más diversos, los argumentos más estrafalarios hasta los más tristemente tendenciosos e ignorantes -uno de ellos, el que vincula a Irán con Al Qaeda-.


Sin dudas de que los círculos ultraconservadores desde Washington y Tel Aviv agradecen estos motivados intentos de personajes políticos, periodistas e intelectuales argentinos por empujar argumentos contra la república Islámica de Irán, pero ellos –como es una notoria costumbre- prefieren la acción a nivel gubernamental y eso es lo que parece que lograrían con el gobierno de Macri. Sin lugar a dudas, éstas causas truncadas por la corrupción y el encubrimiento merecen ser revisadas pero no manipuladas. Es más, las constantes y variadas maniobras para entorpecer las investigaciones sobre el atentado a la embajada y a la AMIA más bien parecen direccionar a “autores inconvenientes” que a los “foráneos” a quienes con mucha liviandad y facilidad se han venido acusando, pero sin lograr pruebas concretas sobre ello.


Sería una bocanada de aire fresco para la tan sospechada administración de justicia, que traiga luz sobre estos crímenes. Los viejos jueces y abogados que fueron funcionales a ese engranaje de encubrimientos, dádivas, silencios cómplices y parciales son cosa del pasado. Hay un nueva generación que comienza a moverse por éste poder del estado argentino y es la oportunidad para que haga honor a las funciones que invisten en sus respectivos puestos sino también, para que la letra de la Constitución nacional no sea más un papel mojado.


Para que los argentinos no sean nuevamente estafados y el país no asuma responsabilidades a nombre y cuenta de intereses de potencias como las que sustentan con mucha euforia al actual gobierno, se debe exigir que sea la justicia argentina –sin las intervenciones de la CIA y el Mossad- la que trabaje y devele los móviles para esos dos ataques que sacudieron Buenos Aires y para que también pongan en evidencia los móviles y autores intelectuales de la operación–porque nadie cree que haya sido un suicidio- que terminó con la vida de un funcionario público como Nisman que más allá de las comprobadas e irreverentes actividades que han salido a la luz con las susodichas agencias extranjeras y sus negocios financieros paralelos, era un ciudadano argentino a quien se le quito la vida.

16/1/16

“LAS CAUSAS OCULTAS DE LA GUERRA DEL GOLFO”




Cómo la improvisación y la falta de conocimiento del gobierno menemista puso en riesgo a tropas argentinas en una guerra preconcebida
Por Dany Smith y Charles H. Slim


           John Kelly y April Glaspie junto a Saddam Hussein



Hace veinticinco años atrás a las 0300hs del 17 de enero de 1991, se iniciaba la guerra que sería el comienzo de la perpetua crisis en la que Iraq y la región, comenzaron a soportar sin pausa el violento ingreso de EEUU a suelo árabe. Fue el primer paso, para que Washington pudiera justificar la remisión de masivos contingentes militares al Medio Oriente y fijar bases sus militares en lugares impensables apenas un lustro antes. Fue el marco en el cual, la República Argentina se involucró, como un miembro de la “Coalición Aliada”, en las operaciones militares que desataron el choque armado. Consecuencia de esta guerra, que para muchos fue el inicio de la guerra que hoy sigue consumiendo la región, fue que Washington logro implantar estratégicas bases aéreas en Arabia Saudita y Kuwait, que visto en retrospectiva, resulto algo claramente planificado.


Para entender la magnitud de lo que movilizó a Iraq para que lanzara aquella invasión sobre el emirato de Kuwait, debemos analizar los trasfondos y los antecedentes de la política existente en la región y más particularmente, entre la república árabe de Iraq y el pequeño emirato de Kuwait. Con ello vamos a poder entender cuánto se ignoraba sobre las causas reales del conflicto –especialmente por parte del entonces gobierno argentino- y qué papel tuvo Washington en que ello sucediera.


Si nos trasladamos a 1988 en las postrimerías de la guerra entre Iraq-Irán, se podían ver cuales habían sido las consecuencias de ese conflicto y quiénes se habían beneficiado con aquel. Irán casi al límite de sus fuerzas y bajo los auspicios de la ONU se vio forzado a firmar un cese al fuego incondicional e Iraq se comprometía a respetar el mismo. Igualmente Bagdad no se la llevó de arriba y la situación de las bajas humanas era proporcionalmente similar a la de su vecino. Pero ¿quiénes habían sido los ganadores de este gran matadero? La respuesta estaba del otro lado del golfo, en donde los suntuosos palacios reales de los emires y sultanes pudieron seguir brillando por el sangriento éxito que el laico y aguerrido Iraq había conseguido contra supuestas y tenebrosas ambiciones revolucionarias iraníes.




Y siguiendo con la ronda de cuestionamientos había que preguntarse ¿de dónde había salido aquella supuesta intensión de Irán por exportar su revolución, que les quitaba el sueño a los ricos y ampulosos emires de la península?


Girando imaginariamente la cabeza, había que mirar hacia el oeste y más precisamente a Washington, desde donde –y en base a sus indiscutibles informes de inteligencia- se presentaron los argumentos, las supuestas pruebas sobre la “amenaza chiita” y desde donde se proveyó todo el apoyo posible –en ambas partes- para que la guerra fuera larga, costosa y suficientemente destructiva como para que fuera Iraq quien al final contuviera a Irán.


Por supuesto que junto a EEUU, Tel Aviv jugo sus cartas para que ambas partes se desgarraran las carnes como dos perros en una pelea encarnizada, cooperando clandestinamente para que no faltasen armas y en cantidades astronómicas para quién estuviera dispuesto a pagarlas. También es necesario señalar, que estos dos actores, en especial EEUU no actuaron solos o como quizá crea el común de la gente, usando a sus espías de la CIA que se movían en las sombras o tonterías similares. Como en todas sus operaciones sucias –Black Ops-, Washington obviamente se valió de la CIA pero, ésta a su vez usaba –y sigue usando- a los elementos y grupos lumpen dentro de un estado enemigo para sabotearlo desde dentro. Mediante estas tácticas, los norteamericanos pudieron manipular al mismo tiempo a todas las partes. Esto mismo hicieron con Iraq y Kuwait, cuando al finalizar aquella guerra, fueron sembrando en medio de las relaciones de ambas entidades, dudas, sospechas y hasta supuestos apoyos incondicionales para cada una de las posturas.


Se puede resumir la labor efectuada por Washington como, una simple instigación.


Y ciertamente, la posición del pequeño emirato de Kuwait era más que critica y no estaba en posición de jugar al gato y al ratón con la república árabe vecina que no temía blandir su sable ante la mínima provocación. Ahora bien ¿Por qué el pequeño emirato se atrevería a desafiar a Iraq? Pues, tras el final de la guerra y con la misión cumplida de haber dejado a Irán en la necesidad de recuperarse, Washington cambio sus cartas del juego geopolítico y casi sin pausa, empezó a distanciarse de las necesidades militares de Bagdad e incluso, a cortar los estrechos vínculos que mantenía la CIA con el –mujabarat- IIS iraquí. Eran momentos en que la URSS se derrumbaba y la hipótesis de conflicto pasaba de lo global a lo regional.
Saddam Hussein pese a la mala prensa occidental y todas historias que se fabricaron contra su persona, no era tonto y mucho menos un improvisado. A pesar de que Washington le había tendido la mano y lo festejó en la Casa Blanca como el gran estadista árabe de la región, sabía que en la otra los norteamericanos escondían un puñal.


Saddam sabía muy bien que Washington era un aliado incondicional de Israel y que esa relación estaba por encima de cualquier estado árabe, incluidos los corruptos y complacientes reinos del golfo con quienes mantenía fabulosos negocios.


El petróleo era solo una de las cuestiones por las que EEUU se interesó en crear la crisis que se produjo por la invasión del 2 de agosto de 1990. Detrás de ello, habían planificaciones que tenían años de antigüedad y que simplemente formaban parte de una secuencia en la que, una vez que usaran a Iraq para destrozar a Irán, empezaría una nueva etapa. Para desarrollarla, EEUU se había preparado muy bien y llevó adelante todos los cálculos militares y de inteligencia que le dieran una ventaja sobre al que ya meses antes de dicha invasión, consideraba un enemigo a destruir. Incluso, para asustar a los sauditas, Washington proporcionó fotografías satelitales que en realidad no mostraban la amenaza que los norteamericanos aseguraban.


Todo tipo de medidas y embustes fueron puestos en movimiento para concretar los preparativos de una planificada intervención.


Como parte de estas medidas y en momentos en que supuestamente reinaba la cordialidad entre Washington y Bagdad, el ejército de los EEUU por el mes de junio de 1990, llevaba adelante juegos de guerra con el ejército iraquí que protocolarmente se enmarcaba en “ejercicios de guerra” con los cuales, los norteamericanos recabarían las experiencias de sus colegas iraquíes en el campo de batalla contra Irán. A cargo de las fuerzas estadounidenses que participaron en las maniobras, estuvo nada más ni nada menos que el general Norman Schwarzkopf, quien apenas unos meses después, sería quien dirigiría los ataques contra quienes en ese momento estrechaba sus manos. Esto nos informaba dos cuestiones: Primero, los norteamericanos tenían en la región fuerzas militares disponibles para movilizar en forma rápida. Segundo, utilizaron este ejercicio para reunir información sobre las condiciones de las fuerzas iraquíes, de sus propias fuerzas y del comportamiento en el terreno. Este episodio, nunca fue revelado al conocimiento público salvo por publicaciones de investigadores y revisionistas norteamericanos que como el caso de Brian Becker, saco a relucir éste tipo de informaciones que se hallaban sepultados bajo los laberinticos archivos del Pentágono.


Incluso estos ejercicios constan en documentos de la inteligencia militar iraquí de la época y que pese al saqueo en 2003 de sus cuarteles generales del Ministerio de Inteligencia en Bagdad, varios miles pululan por la red en páginas de inteligencia montadas en la llamada “Deep Web”.


Por supuesto y al mismo tiempo, la CIA trataba de hacerse de la mayor información sobre los proyectos armamentísticos más ambiciosos de Bagdad y de ser posible cancelarlos (Caso del Complejo SAAD 16), algo que en la mayoría de los casos no sería muy difícil dado que en ellos participaban empresas y corporaciones europeas que además de cooperar con la agencia, proporcionarían todos los detalles de sus proyectos.


Entre tanto, desde el mes de enero de 1990, informes norteamericanos sobre actividades kuwaitíes inusuales en los campos petroleros de Al Rumaila, comenzaban a llamar la atención a Saddam Hussein quien tras corroborar con informes de su propio mujabarat que investigaron a lo largo de las tuberías que bordeaban la arenosa frontera con Kuwait, detectaron que los ricos vecinos se estaban robando el crudo iraquí de los campos del sur mediante ingeniosas perforaciones inclinadas que incluían incluso, empalmes adheridos a las tuberías iraquíes que discretamente camuflados y bajo la arena, iban hacía Kuwait.


Para Saddam Hussein y en cierto sentido para los propios iraquíes, lo que estaba haciendo el rico emirato era una grave afrenta que demostraba el desagradecimiento y la mala fe del reino, luego de que durante una década habían sacrificado a la juventud iraquí, para que los emires, sus familias y sus ricos ciudadanos kuwaitíes pudieran apoyar sus cabezas en sus mullidas almohadas y dormir plácidamente por las noches mientras los misiles y los ataques aéreos nocturnos los debían soportar ellos. Además, estaba claro que Riad estaba al tanto de estas maniobras y fue por ello que Hussein en el mes de mayo de 1990 en la


Cumbre de la Liga Árabe y frente a los representantes sauditas y kuwaities, se despacho acusando a Kuwait de librar una guerra económica contra Iraq y que si no se detenía en sus propósitos, “Iraq respondería con contundencia”.


A todo ello había que agregar, que Kuwait y Arabia Saudita se estaban haciendo los desentendidos por las pérdidas cuantiosas asumidas por Iraq y que en ese sentido, reclamaba las compensaciones de guerra correspondientes. De esta manera, con estas deudas pendientes, los informes de la CIA que le soplaban en el oído a Saddam de que los kuwaitíes le habían venido robando crudo y la confirmación de su inteligencia de que eso era cierto, comenzó a irritar la paciencia del gobierno iraquí. Pero había fuertes sospechas de que las perforaciones ilegales de los kuwaitíes, estaban autorizadas por la Casa real Al Sabah quienes a su vez fueron instigados por los mismos estadounidenses que, mediante informes de inteligencia claramente artificiosos, le advertían de que Saddam Hussein tenía malas intensiones contra u reino, pero que no debían preocuparse porque ellos –los norteamericanos- lo controlaban.


Quedaba claro que Washington estaba usando su famoso doble rasero por el cual, instigaría a que Iraq creyera que estaba amparado por el “Tío Sam”, sacrificando en esta mentira a su propia embajadora April Glaspie a quien, tras la reunión del 25 de Julio de 1990 con Saddam Hussein y que por efecto de la misma desemboco en los hechos del 2 de agosto. Tras esto la administración Bush, acorralada por cuestionamientos, sin vueltas le echo las culpas a la funcionaria por una supuesta mala interpretación de su misión.


               April Glaspie interrogada en el Congreso



Washington utilizo a su embajadora como “cabeza de turco” y le encomendó que le asegurara al mismo Saddam Hussein, que ellos no se entrometerían si decidían realizar alguna acción contra Kuwait.


Puntualmente, Glaspie llevaba instrucciones claras de que “Iraq podía capturar el norte de Kuwait” sin que ello causara consecuencia alguna.


Incluso otros funcionarios estadounidenses, dieron señales falsas que le daban luz verde a Bagdad para avanzar sobre Kuwait. Fue el caso de la vocero del Departamento de Estado Margaret Tutweiler y del subsecretario para Asuntos del Cercano Oriente John Kelly quienes a finales del mes de Julio de 1990, aseguraron que “EEUU no tenía ningún compromiso en defender Kuwait…y que no tenía la intensión de defender Kuwait si era atacado por Iraq”. Aunque esto fue de conocimiento en los círculos periodísticos anglosajones y que causó el abrupto fin de la carrera de Glaspie, no se dejó que estos detalles se propagaran más allá de EEUU y Gran Bretaña.


Por lo pronto, tanto George W. Bush como su vice, sabiendo lo que ocurría esperaban que los acontecimientos se desataran de un momento a otro.


Al mismo tiempo y en los organismos gubernamentales argentinos –que se estaban reorganizando con el nuevo gobierno-, estos entretelones geopolíticos no solo eran desconocidos sino que, incluso ni se tenía idea de dónde estaba Iraq en el mapa. Esta ignorancia imperdonable –proveniente en parte, a un egocentrismo pro-europeo-, estaba en los altos puestos de la cancillería que identificaba al mundo árabe, con los estereotipos que le llegaban de EEUU y Europa. Iniciativas propias por detenerse a estudiar la situación de la región y sus conflictos por aquella época eran inexistentes y sólo en base a los que los norteamericanos le informaban, el gobierno argentino lo tomaba como certero. Es más en momentos en que la comitiva argentina visitaba Washington, pese a ser sorprendidos por la noticia de la “invasión a Kuwait”, no hubo relatores que recopilaran las informaciones controvertidas que corrían por los medios sobre la veracidad de aquel hecho.


Pero continuando con los entretelones de la crisis, había que recordar que Kuwait y Bagdad se mantenían firmes en sus posiciones, pese a que a las claras y por una notable superioridad militar, los kuwaitíes tenían todas las de perder. Muchos comenzaron a sospechar, que Washington extraoficialmente, respaldaba la posición de los Al Sabah y al mismo tiempo en Bagdad mediante contactos similares, los norteamericanos le daba garantías a Saddam de que no moverían un dedo si decidía apurar a sus ingratos vecinos. Washington simplemente les decía a ambos lo que querían escuchar.


Tan involucrado estaba Washington en lo que estaba por suceder, que informes de la CIA sobre lo que sucedía en las conversaciones entre representantes iraquíes y kuwaitíes realizadas el 9 de julio de 1990 en Jeddah, crearon la preocupación de que pudieran llegar a un acuerdo frustrando los planes que estaban rodando.


Al mismo tiempo llegaban a manos del Rey Hussein de Jordania, informes de la CIA de que “Saddam se estaba moviendo hacia la frontera saudita”. Similares FAX fueron enviados a los sauditas que tras realizar reconocimientos aéreos en la frontera, no reportaron nada.


Cuando se concreto la incursión iraquí, La Casa Blanca se rasgo las vestiduras haciendo como si no supiera nada de todo lo antecedentemente expuesto, pero allí no terminarían los engaños. Cuando la comisión argentina visitaba EEUU, al mismo tiempo en el golfo tropas aerotransportadas de la Brigada 82º estadounidenses se estaban embarcando para llegar rápidamente a Arabia Saudita. Para el 8 de agosto, las tropas estadounidenses se hallaban despegadas en la península arábiga y unas cincuenta aeronaves de combate aguardaban a bordo de un portaaviones frente a las costas de Arabia Saudita. Hoy día, los expertos militares consideran que esta movilización fue demasiado rápida para que hubiera sido ordenada sorpresivamente.



Como conclusión de todo esto, sin dudas que la instigación norteamericana fue central para la crisis del 2 de agosto. Como vimos, los precedentes políticos, las mentiras y la manipulación a doble banda, fueron elementos preponderantes que se llevaron las carreras de funcionarios estadounidenses, pero lo peor de todo, de miles de vidas por efecto de una guerra que estaba claramente preconcebida desde Washington.

13/1/16

“UNA DEUDA SIN SALDAR”




A 25 años de la Guerra del Golfo Pérsico: Cuál es la situación actual de los veteranos argentinos por su competente participación


Por Charles H. Slim



La otra noche me encontraba revisando viejas publicaciones de varios diarios y revistas de comienzos de la década de los noventas y en todas ellas, aparecían como la noticia más importante y de mayor tratamiento la “Crisis y la guerra del Golfo Pérsico”. Me detuve a releer aquellos artículos que hacían descripciones y análisis apocalípticos en donde, según los expertos militares de la época, se desataría una guerra de proporciones épicas que no se había visto desde la guerra de Vietnam o incluso desde el final de la segunda guerra mundial.


Revisando los hechos que crearon esta “crisis”, pude ver que, según los artículos de la época, describían al hecho desencadenante algo así como que “Saddam Hussein se levantó enojado y decidió arremeter sobre Kuwait”, algo tan simplón como irreverente pero que sirve como idea introductoria. Obviamente esto es solo una exagerada generalización de lo que ocurrió, pero por ahí iba la cosa. Al ver estos argumentos me pude dar cuenta que en esa época, la opinión pública se hallaba en un estado de inocencia tal, que aún se tragaba las sandeces que se publicaban por estos medios gráficos y donde la reina de las versiones que fundaban dichos artículos, provenía de los estudios centrales de la CNN en Atlanta, Georgia.


Al mirar en retrospectiva este histórico episodio que afecto indudablemente a la geopolítica del Oriente Medio y que involucro entre otros, nada menos que a la república Argentina, note que a pesar de lo que termino resultando esta crisis, quienes habían estado involucrados dando la cara por una decisión política del entonces gobierno de Carlos Menem, no estaban contemplados entre los veteranos que desde el final de aquel enfrentamiento, regresaron a sus países reconociéndoles sus tareas. Haciendo una rápida mirada sobre quiénes eran los que habían participado, todos los países que habían prestado apoyo a la llamada “Desert Storm” en 1991, habían sido además de condecoras, reconocidos por sus gobiernos como VETERANOS DE GUERRA.

Busque sin suerte para tratar de conocer cuál era la situación de los más de quinientos hombres de las embarcaciones argentinas y no encontré nada sobre ello. Si pude tener noticias sobre unos pedidos al Congreso de la nación, en los que en forma particular solo algunos de ellos reclaman ese reconocimiento que según algunos datos arrimados, se hallan en estudio en la Comisión de Defensa. Al notar esto me pregunte ¿cuáles habrán sido los argumentos del gobierno para ralear a sus hombres enviados a una guerra abierta y que además, no era propia?


Sacando todo el trasfondo político –envuelto en un amplio trasfondo económico-que rodeo el envío de las dotaciones a bordo del destructor “ARA Alte Brown” (D-10) y la corbeta “ARA Spiro” (P-43) de la Armada Argentina a una zona virtualmente desconocida y para la que su doctrina naval no estaba especialmente entrenada, la remisión de estas dotaciones fue un acto político de estado muy audaz y hasta en cierto sentido inconsciente que de resultas, no beneficio objetivamente al país. Entonces, ¿Qué beneficio recibieron los efectivos que fueron participes activos de lo que se llamó la “Desert Storm”? y si esta pregunta no tuviera una respuesta, la cuestión es ¿Quiénes se beneficiaron con esta movida?


Por lo pronto la respuesta al primer cuestionamiento es claramente negativa. Y sobre la última cuestión, revisar entre los funcionarios políticos y militares de aquella administración puede traer respuestas muy incomodas; sobre esto trataremos en un próximo articulo.


Otra cuestión importante y que será tema de otro artículo, es ver cuáles fueron las previas y reales causas que llevaron a la creación de esa crisis mediante la invasión de Iraq, porque del análisis de ellas, veremos que el gobierno argentino de entonces fue simplemente usado para un juego que estaba previamente trazado.


Pero para ir al nudo de lo que éste articulo trata, la pregunta principal es ¿Cuáles son los argumentos para que estos efectivos sean reconocidos como veteranos de guerra? Pues bien, para comenzar, es un hecho notorio que la crisis que se extendió del 2 de agosto de 1990 hasta 16 de enero de 1991 fue la antesala de la guerra más cruenta de finales del siglo XX y que además de la muerte de miles de militares y cientos de miles civiles iraquíes, constituyó uno de los desastres humanitarios y ecológicos más terribles de la era moderna que incluso superó al desastre nuclear de Chernóbil en 1986.


Cuando me puse a conversar con un viejo amigo que se había desempeñado como ingeniero nuclear en Alemania y que había visitado los restos de ese reactor, me aseguró que no había comparación entre un hecho y otro. Es cierto, las causas son diferentes le dije pero las consecuencias son bastante similares y en el caso de las devenidas por la guerra del Golfo, son aún mayores. Incluso le dije, que los niveles de toxicidad radiactiva que se produjeron por el uso de ojivas de obuses, misiles y bombas con Uranio en territorio iraquí superaba el escape del reactor ucraniano.


Como era de esperar, su punto de vista meramente cientificista no podía ir más allá y la empatía con la que lo invitaba a relacionar un desastre –especialmente en el aspecto humanitario- con el otro, resultó una tarea infructuosa. Lo cierto es que en Chernóbil por efecto de la explosión murieron 50 personas. En los primeros bombardeos de la “Coalición aliada” sobre Kuwait e Iraq murieron miles de civiles y muchos cientos fueron heridos gravemente; a comparación con el primer efecto de lo ocurrido en Ucrania, la diferencia se nota a la vista. En cuanto a los efectos indirectos y residuales de la explosión en el reactor nuclear, las fuentes de “Foro de Chernóbil” que depende la OMS de Naciones Unidas (v. http://www-ns.iaea.org/meetings/rw-summaries/chernobyl_forum.asp) ha establecido que a lo largo de los años y como consecuencia de la contaminación radiactiva, unos 9000 residentes murieron lentamente por todo tipo de afecciones cancerosas. En el caso de la posguerra del Golfo, los casos por deterioro de la salud y muerte por diversos tipos de cáncer, que incluyen a niños de veteranos, se cuentan por miles incluyendo a otros casi 250.000 casos que presentan alteraciones genéticas, deformaciones físicas y neurológicas en hijos, infecciones pulmonares y la lista sigue.

Veteranos yankis mivilizados



La magnitud del problema y por la cantidad de personal involucrado en todo esto, llevó a que a más de ocho años después de aquella guerra y presionados por miles de reclamos, el Pentágono le encargo a la Fundación de Investigación de Enfermedades Crónicas , que hiciera una investigación que solo dio un diagnostico “aproximado” sobre lo que puedo pasar. Según Howard Urnovitz uno de los investigadores y sus colegas, determinaron que las causas para las afecciones que se registraban en las filas de los veteranos del Golfo, era un coctel de toxinas presente en el periodo de las operaciones, sin precisar su origen. La parquedad de estos médicos estaba sentada en que, había fuertes presiones políticas por no contar más allá de lo conveniente.


Recordemos que la versión oficial del Pentágono y la Casa Blanca en momentos que se iniciaron las operaciones militares contra Iraq (enero 1991), era que en dicho Teatro de operaciones, no habían armas químicas o que, sus militares habían anulado la amenaza de que los iraquíes pudieran usarlas, una mentira que quedaría descubierta casi de inmediato y comprobada fatalmente por los propios soldados de la Coalición.


Cabe recordar que cuando el Pentágono quiso guardar bajo la alfombra todo este asunto y ante las evidencias que les rodeaban, se vieron obligados a realizar sus “propias investigaciones” en las cuales –y así quedo comprobado- quisieron reducir el impacto de las cifras que involucraba todo éste problema. Y solo estamos hablando de los militares de la Coalición; si mirábamos las consecuencias sobre la población civil iraquí y el medio ambiente en el que debían vivir tras la saturación de elementos químicos como el Uranio, Fósforo y los gases venenosos que se habían condensado por el humo de los pozos ardiendo al sur, la situación era –y aún sigue siéndolo- catastrófica.

efectos del Uranio sobre niños iraquies



Ahora bien, el desencadenante de toda esta desgracia colectiva fue un acto, uno que oficialmente se ejecuto con el vencimiento del ULTIMATUM que Washington logró instalar ante el Consejo de seguridad, dándole la legalidad internacional necesaria para una acción bélica que desalojara Kuwait de fuerzas iraquíes. La historia la llamó “la primera guerra del Golfo” y como bien reza este título se trato de una verdadera “guerra”, un enfrentamiento armado que se dio entre dos bandos bien distinguidos en cuanto a sus posiciones geográficas y sus finalidades en el campo de batalla. Y si bien por el despliegue del tipo de armamentos que lo describiría como de tipo convencional, las investigaciones posteriores y que quedaron corroboradas con los miles de casos de afectados por el “Síndrome del Golfo” y los testimonios de oficiales del ejército iraquí, sin dudas se trató de una guerra en la que de ambas partes se utilizaron armas de destrucción masiva que incluso, de no haberse detenido, hubiera escalado al uso por parte de la Coalición Aliada de ojivas nucleares tácticas.


Para lograr los propósitos militares que se establecieron en los cuarteles del USCENTCOM, los generales y almirantes norteamericanos necesitaron de un apoyo extraordinario con el cual, sus fuerzas ofensivas se dedicaran de lleno y sin distracciones a las operaciones sobre las fuerzas iraquíes. Fue por ese motivo y no otro, por el cual Washington convocó a tantos países fueren posibles para que dieran una mano para doblegar el poderío de un Iraq que en ese entonces además de poseer un ejército de un millón de hombres, -y como quedo cabalmente corroborado- tenía armas ofensivas temibles y capacidades reales de moverlas y usarlas con elementos químicos y biológicos.


Tal como lo señalan los informes oficiales y extraoficiales de la época, fue el establecimiento de un tren logístico naval monstruoso el que proporcionó a las fuerzas de ataque de la Coalición, la posibilidad de éxito. Y precisamente, como lo citan algunos autores, el movimiento de material, municiones, pertrechos y combustible para portaaviones fue trasladado en un 95% por las aguas del golfo para lo cual, se montaron grupos de Tareas tácticas vitales para asegurar la llegada a destino; precisamente fue en la “Operation Alfil I” es que los argentinos trabajaron junto a los australianos para que esos objetivos se cumpliesen sin advertir a los peligros que se enfrentaban. Sobre esto último, según fuentes reservadas, la boca del estrecho de Ormuz por donde entraban los convoyes navales se había convertido en uno de los blancos del Muhabarat iraquí que, según algunos documentos detallan variadas tácticas de sabotaje, minado nocturno y hasta ataques suicidas con barcos de mediano porte.


En resumen, cuando los norteamericanos regresaron a sus bases en EEUU, el Congreso les reconoció, para quienes pasaban a retiro y casi automáticamente sus calidades de Veteranos con los beneficios que dicha condición les otorga y que, tras haber comenzado a detectar que habían sido expuestos a peligros invisibles a sus ojos y de los cuales no fueron informados tras largos años de reclamo y lucha con el gobierno federal lograron conquistar más beneficios (v.https://gobierno.usa.gov/beneficios-familias-militares#item-35707 ) En el caso de los efectivos argentinos, el estado tiene una deuda sin saldar, una que algunos han comenzado a reclamar y que tarde o temprano el estado al que sirvieron deberá honrar.

6/1/16

25 años de la guerra Tormenta del Desierto





Kuwait retiró a su embajador en Irán y crece preocupación mundial
Bahréin suspendió todas las conexiones aéreas con Teherán. El gobierno iraní minimizó la ruptura con Arabia Saudita.




La ejecución del clérigo chiita Nimr Al-Nimr en Arabia Saudita provocó la furia de los iraníes quienes incendiaron la embajada de ese país en Teherán.


La crisis diplomática entre Arabia Saudita e Irán, fuente de una gran preocupación internacional, se amplió el martes con la decisión de Kuwait de llamar a consultas a su embajador en Teherán. Kuwait, que denunció “una grave violación de los compromisos internacionales” por parte de Irán, tomó esa decisión al día siguiente de que el Consejo de Seguridad de la ONU condenara el ataque de la embajada saudita en Teherán.

Bahréin, que siguiendo los pasos saudíes también rompió relaciones diplomáticas con Irán el lunes, al igual que su vecino anunció ayer la interrupción de todas las conexiones aéreas con este país. La agencia oficial bahreiní BNA indicó que la autoridad de la aviación civil del país “decidió detener los vuelos con destino o procedentes de Irán”.

Irán, por su parte, minimizó en esta jornada el efecto de la ruptura de relaciones diplomáticas decidida por Arabia Saudita, Bahréin y Sudán y los llamados a consultas de Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. “La ruptura de relaciones de Arabia Saudita y sus vasallos no tiene ningún efecto en el desarrollo de Irán”, declaró el portavoz del gobierno iraní Mohamad Bagher Nobajt.

La embajada saudita en Teherán así como un consulado del noreste del país fueron atacados por manifestantes enfurecidos por la ejecución el sábado por “terrorismo” de un dignatario chiita, Nimr al Nimr, en Arabia Saudita.

El Consejo de Seguridad de la ONU manifestó el lunes “su profunda inquietud ante esos ataques” y pidió a Irán que “proteja las instalaciones diplomáticas y consulares y el personal”.

La declaración adoptada por unanimidad por los 15 miembros del Consejo pidió al gobierno iraní que “respete plenamente sus obligaciones internacionales”.

En cambio, el Consejo no mencionó la ejecución del clérigo chiita. El presidente iraní, Hasan Rohani, declaró el martes que Arabia Saudita no podía responder “a las críticas cortando cabezas”.

“Espero que los países europeos que siempre reaccionan en los temas vinculados a los derechos humanos cumplan con su deber”, agregó el presidente iraní.

La delegación de Irán ante la ONU dirigió una carta el Consejo comprometiéndose a “adoptar las medidas necesarias para evitar que ocurran incidentes similares en el futuro” y recordó que Rohani había condenado los ataques a la embajada y un consulado.

El lunes el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mantuvo conversaciones telefónicas con los ministros de Exteriores de Arabia Saudita e Irán y los exhortó a “evitar cualquier acción que pueda agravar aún más la situación”, indicó su portavoz.

Ayer, el mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, inició en Arabia Saudita contactos tendientes a reducir la tensión.

De Mistura viajará a mediados de la semana a Teherán donde, además de la guerra civil en Siria, discutirá con el gobierno iraní de la crisis diplomática actual.

De Mistura considera que “la crisis en las relaciones entre Arabia Saudita e Irán es muy preocupante” y puede tener “una serie de consecuencias nefastas en la región”, declaró el portavoz de la ONU Stéphane Dujarric.

Arabia Saudita e Irán son dos protagonistas importantes en la guerra en Siria. Riad financia y arma a los grupos rebeldes, mientras que Teherán apoya al presidente sirio Bashar al Asad con hombres en el campo de batalla.

4/1/16

“ARABIA SAUDITA HACE ARDER EL GOLFO”




Cómo la ejecución de un clérigo saudita de la rama chiita, busca mantener e incluso aún, acrecentar la inestabilidad regional



EL mundo árabe-islámico no para sufrir las más execrables y desvergonzadas afrentas contra la integridad de sus integrantes que cabe recordar, también son seres humanos. La ejecución por parte de Arabia Saudita del jeque chiita Nimr Baqir Al Nimr parece ser una provocación más del apostata y colaborador gobierno de la Casa real Saud, inclinada de constante a los intereses de Washington y Tel Aviv.


La ejecución de éste líder saudita de la rama chiita, ha levantado una amplia condena no solo dentro del mismo reino sino también fronteras afuera. Desde Bahrein a Yemen, Irán, Iraq, Pakistán, Sudán y demás países del noreste de África, los musulmanes chiitas en especial y los musulmanes en general han levantado la voz de condena con éste régimen cruel que además de éstas prácticas arbitrarias e injustas, colabora con los poderes occidentales al llevar la muerte a los árabes vecinos.


Para algunos, esta ejecución persigue otras finalidades más allá de la penalidad de delitos completamente falsos. En resumen lo que se estaría buscando sería, el mantener o incluso agudizar la brecha confesional entre sunitas y chiitas dentro del mundo islámico, objetivo que ha venido siendo tarea incesante de las operaciones de la CIA y sus colegas israelíes siendo “Al Qaeda” y el “Daesh” sus obras más ambiciosas para tal fin. Incluso se especula, que se busca la polarización total de las relaciones entre Irán y Arabia Saudita facilitando aún más, el enturbiamiento de la ya de por sí nebulosa atmosfera regional.


Los argumentos que expuestos por Riad fue, que su ejecución se dio por cargos de desobediencia armada y terrorismo, siendo éstos cargos sobredimensionados y exagerados, lo que demuestra la total falta de las mínimas garantías de imparcialidad, del derecho de defensa y posibilidad de ser oído ante una instancia superior mediante un recurso. Como lo han señalado varios expertos, este tipo de prosecuciones y condenas son claramente incongruentes con las acciones del mismo gobierno que –y con sobradas pruebas-, viene promoviendo la violencia armada en Siria e Iraq, mediante su vergonzosa cooperación con los planes que orquestan EEUU, la UE e Israel. Lo cierto era que el clérigo chiita era una voz muy molesta para las conciencias de quienes se dicen musulmanes pero que poco tienen de tales, al fomentar la muerte y el caos contra otros musulmanes.


La interpretación de la “Sharia” –ley islámica- por parte del régimen saudita dentro de las prácticas que hacen al impartir justicia respetando los mandatos de Dios (Adl), han venido siendo muy criticadas desde varios sectores de la Umma –Comunidad Islámica- y de eruditos islámicos tanto suníes como chiíes.


Lamentablemente, la ley sagrada se ha mezclado con los intereses políticos y con los manejos espurios y ajenos a los reales propósitos que se dirige a reglar, poniendo en evidencia que, por éstas interpretaciones que van contra la “Suna” –tradición- está siendo desvirtuada, por un régimen corrupto y amoral.



Este hecho tuvo su inmediata reacción política desde Irán, cuando tras conocerse la ejecución, desde el gobierno se convoco al representante saudita en Teherán para una entrevista urgente. La medida que obviamente no fue del agrado del gobierno saudita, quien para devolver gentilezas, tomo sus propias medidas al llamar inmediatamente al embajador iraní en Riad.


Esto viene a empeorar las flacas relaciones entre ambas partes, que se ven claramente enfrentadas en la situación bélica que se desarrolla en la región del Levante entre Siria e Iraq y la que sacude al Yemen y que además, tiene como corolario, la entelequia del “Daesh”, una creación de las agencias de inteligencia estadounidenses que sorpresiva y muy convenientemente ya había aparecido dentro del Yemen. Precisamente, este era uno de los temas que denunciaba abiertamente Al Nimr y que, como hombre político, no solo denunciaba a los cuatro vientos estas connivencias del gobierno real, sino que además puso en duda las cercanas y oscuras relaciones que mantiene con gobiernos como el norteamericano, el francés y el israelí.


Por lo pronto hay recordar que Riad y en particular el régimen monárquico de los “Al Saud” no han sido observados, criticados o de alguna manera emplazados por Naciones Unidas a respetar los principios de la Carta orgánica en la cual, se reconocen derechos y las garantías inherentes que todo ser humano –y en apariencias sin distinciones- tiene no solo por su condición de tal, sino por ser Arabia Saudita, un miembro más de la organización internacional.


Tampoco se ha visto y dudamos mucho que lo veamos, condena o emplazamientos desde Washington o de la Unión Europea dado que, el reino es un cercano y estratégico aliado para la geopolítica regional que hoy por hoy, EEUU y sus aliados –entre ellos Israel-despliegan a razón de brutalidad, destrucción y muerte.


Para la vista de la opinión pública se trata de una nueva muestra de la impunidad de la que goza una monarquía opulenta sustentada por los petrodólares que brotan a borbotones de sus miles de pozos en la región; para otros, el accionar de una torcida interpretación del Islam –dado que el Wahabismo no es una doctrina sino una costumbre tribal- y seguramente para Al Nimr como religioso chiita, su muerte fue el resultado de una obligación, la que enseña la corriente chiita especialmente inspirada en el martirio del “Imán Hussein” (PB), en la cual, en el camino por preservar al Islam de cualquier amenaza, el precio de luchar por la verdad si es necesario, debe ser hasta el martirio.

2/1/16

“EL RAYO DE LA MUERTE, UN ARMA REAL Y DIABÓLICA”


La historia sobre el arma secreta con la cual, EE.UU pudo conquistar Bagdad tras la invasión de 2003




Por Danny Smith


En el campo del desarrollo militar, la imaginación es el límite y muestra de ello se ha podido ver en episodios muy oscuros de la historia contemporánea. También se suele decir que “el vencedor es quien escribe la historia” pero también, el que la oculta; esto último había venido siendo una institución muy bien estructurada que basada en la coerción y las amenazas legales, sirvió para crear relatos que acompañaran los intereses de los grandes gobiernos imperiales.


A nivel de medios y para el conocimiento público se ha venido escuchando como las armas nucleares, son la gran y única amenaza para la humanidad ante las posibilidades de una posible guerra entre aquellas naciones que tienen estas capacidades. El balance militar de la era de la guerra fría –entre EEUU, la UE y la URSS- hoy, además de inexistente, se encuentra claramente desbalanceado y los actores nucleares han aumentado en número y los que ya había, hoy son mucho más poderosos. El problema de éste tipo de armas es la suciedad que produce su uso, haciendo que el territorio atacado, sea inhabitable por miles de años.


Por aquel motivo, los ingenieros de la muerte, tan listos como crueles, trabajaron desde hace más de cien años en desarrollar el arma ideal, limpia, masivamente destructiva, pero aseptica para un ejército ocupante.


Aunque parezca una locura o un relato de ciencia ficción –fuente recurrente de éstos inventores- éste tipo de arma hace tiempo que está entre nosotros y en poder de los gobiernos más poderosos del planeta y es el llamado “rayo de la muerte”.


El desarrollo de armas laser en el campo militar tiene una larga data. Desde los descubrimientos sobre la energía eléctrica de Nicolás Tesla y que fue inmediatamente cooptada por los anónimos cerebros de la industria militar que buscaron varios usos con propósitos claramente destructivos, pasaron a etapas más avanzadas de su desarrollo y casi fuera de la imaginación. Las armas a base de rayos de plasma, han sido uno de los logros más bien silenciados en los arsenales estadounidenses y también de estados críticos como Israel.


Tan solo se han dado a conocer algunas variantes de esta arma, todos en una versión defensiva y especialmente dirigida a interceptar y destruir misiles o incluso ojivas de artillería. En sus aspectos técnicos, estos sistemas de rayos han demostrado como pueden con mucha precisión interceptar una ojiva de artillería de 120mm y pulverizarla antes de que caiga en su blanco. Y el término “pulverizar” no está exagerado dado que se ha documentado muy bien el poder de cañones de rayos montados en torretas de navíos, plataformas fijas en tierra o incluso, en aviones con un dispositivo montado en la nariz.


Los programas que se avocan a este tipo de armas, son los más costosos en el desarrollo de la industria militar y por abultado de sus presupuestos, se han mantenido en la nómina “negra” de fondos sin límite.


Cuando se especulo sobre sus posibles usos ofensivos –como en las películas de ficción- tanto los expertos como los analistas militares soltaban una carcajada como una forma de desacreditar los rumores sobre su existencia.


Pero esas risas no son más que una pose para la opinión pública. Este tipo de ingenio no solo está a disposición de las Fuerzas Armadas estadounidenses sino que, lo tienen desde hace tiempo –bajo el más estricto secreto- y le han dado su correspondiente uso en uno de los episodios más negros de la historia contemporánea.


Tras la invasión de EEUU a Iraq en 2003, las tropas estadounidenses debieron sortear un verdadero camino entrampado, para que sus tropas pudieran llegar a cada ciudad importante del país árabe. No fue nada fácil para la infantería ni para sus “Rangers”, “Seals” e incluso para las “Fuerzas especiales” –grupos de asesinos de la CIA- poder moverse sin encontrar resistencia.


Como siempre, los medios mostraron solo lo que convenía y nada más. La aviación estadounidense como de costumbre causó estragos en la población, pero eso no significaba que la voluntad de los defensores de las ciudades y de varios puntos estratégicos, bajaran sus armas. Cada rincón del país, de norte a sur y de este a oeste significó una pesadilla para los invasores y muchos pero muchos efectivos de esa operación, nunca más volvieron.


Para lograr entrar en varias ciudades, los norteamericanos necesitaron mucho más que sus tanques y aviones; incluso sus helicópteros corrieron una suerte bastante mala en contra de las imaginativas defensas iraquíes. En algunos sitios, los iraquíes eran fuertes y estaban tan bien atrincherados, que los tanques quedaban inermes y eran presa de los lanzadores de granadas anti tanque que esperaban a cada rincón de las esquinas de ciudades como Basora, Naseriyah, Karbala y claro, Bagdad.


Lo que se ve en las pocas películas que se han atrevido a decir algo sobre ésta invasión, son verdaderas sandeces con el solo ánimo de autoconformar al público norteamericano y arreglar aunque sea un poquito, la sucia cara de EEUU. Lo cierto fue que, en aquella oportunidad para lograr abrirse camino, los estadounidenses emplearon un vehículo armado con un cañón de rayos electromagnéticos para vencer las barricadas y bunkers que cerraban el camino a sus blindados. Según varios testigos en la lucha nocturna por el control de las inmediaciones del aeropuerto de Bagdad, dieron testimonio de que ante la imposibilidad de los invasores por lograr sus propósitos, pusieron en operaciones un “arma secreta”, que habían trasladado eventualmente para ablandar situaciones insuperables. Se trataba de un vehículo acorazado con características nunca vistas por los soldados y oficiales iraquíes. La crónica central de este episodio, fue documentado por el investigador norteamericano Patrick Dillon quien tras concretada la invasión, llegó a Iraq para realizar su propia investigación sobre lo que había ocurrido.


Según cita Dillon, pudo tener contacto –obviamente en la más absoluta reserva-con ex oficiales y soldados iraquíes que habían combatido contra las tropas norteamericanas en especial, en el sector de Makasib al sur del Aeropuerto Internacional de Bagdad, sitio estratégico para que los estadounidenses pudieran establecer un punto de descenso para los aviones con más tropas y equipos. Como comentaban algunas de las fuentes, “los iraquíes sabían que el aeropuerto y sus inmediaciones eran vitales para evitar la caída de la capital”.



Para las tropas estadounidenses no fue ningún reglado, incluso más; según fuentes que en aquellos momentos provenían de las guerrillas del partido Baas (Al Fedayeen), informaron que los estadounidenses “patinaban sobre la sangre de sus propios compañeros” e incluso un intento de asalto con paracaidistas con el apoyo de vehículos lanzados desde aviones de transporte resulto en un desastre muy bien encubierto. Desde las primeras horas de la mañana del 12 de abril hasta casi la madrugada del día 13, la situación de los estadounidenses fue de total frustración ya que todos sus ataques eran rechazados por las defensas iraquíes.


Uno de los más importantes testigos era el oficial Majid Al Ghezali quien estuvo a cargo de una de las unidades de la defensa del distrito de Makasib. Militar con varias guerras en su haber, Ghezali era ingeniero y podía identificar con bastante facilidad cualquier vehículo militar que se desplazara por un campo de batalla. Comento al investigador, que se encontraban muy bien armados e incluso con apoyo de las brigadas del “Fedayeen” que eran combatientes voluntarios partidarios de Saddam Hussein. “Teníamos todo lo necesario para detener a los americanos” comentó mientras fumaba un cigarrillo con una mano y blandía su café con la otra. “La experiencia de la guerra de 1991 nos preparó muy bien y conocíamos como reaccionaban y cuáles eran sus tácticas ante el acorralamiento” señaló al atento investigador.


Según precisaron otras fuentes, el fuego que opusieron los iraquíes a los intentos de asaltos con helicópteros de ataque “Apache” fue tan nutrido y de variado calibre que los pilotos no tenían forma de individualizar tantos blancos que para peor, hacían fuego en forma coordinada y muy organizada algo que muchos militares norteamericanos no esperaban. Sobre esto, un ex piloto de helicóptero de aerotransporte de la Marina testimonio que en aquella noche, cuando sobrevolaba a unas siete millas al este de donde se desarrollaban los enfrentamientos, pudo ver como volaban por doquier “los SA-7 y todo tipo de Manpads que combinados con los diversos cañones automáticos que tenían los iraquíes, harían imposible maniobrar para cualquier aparato por más blindaje que lo protegiera”.


La batalla que se trabo en las calles de aquel distrito, convirtieron el área en un infierno. La infantería estadounidense y sus carros blindados, que arremetieron sobre el sector, habían sufrido duras bajas y solo algunos de ellos, habían logrado escapar de las callejuelas de las barriadas de sur de Bagdad sin claro, dejar de mostrar las marcas de los “RPG-7” en sus laterales y rodamientos.



En un momento determinado. con sorpresa, Al Ghazeli y sus camaradas pudieron ver como los americanos inmediatamente se replegaron y tras unos minutos, apareció un vehículo que asemejaba a un acorazado pero que tenía características nunca vistas, especialmente por la torreta que llevaba encima que se asemejaba a un gran radar. Ni bien comenzó el fuego sobre aquel vehículo, surgió de la parte superior una especie de relámpago que como una “catarata” disparo un haz de luz condensada sobre todo lo que tenía al frente. Sin discriminar entre vehículos civiles o nuestros blindados de combate, aquel haz de luz –que no hacía ningún sonido- al tocar a alguno de ellos, producía una reacción tan increíble como horrorosa. Simplemente, los coches, buses o blindados se derretían hasta convertirse en metal líquido sobre el pavimento.


Lo peor de todo, era que en muchos de estos vehículos que eran licuados, había civiles, hombres, mujeres y niños que, como el caso de un autobús que circulaba en las inmediaciones, literalmente desaparecieron en medio de esa espantosa reacción creada por algún pulso electromagnético. Tal como siguió relatando Al Ghazeli, cuando ese rayó tocaba a una persona, fuera civil o soldados, lo carbonizaba instantáneamente, reduciendo su tamaño casi al de un neonato. La visión era simplemente shockeante y como lo dijo al investigador norteamericano, “son imágenes muy difíciles de olvidar y estarán conmigo por el resto de mi vida”.


Al Ghazeli describió al vehículo como si fuera algo así, como –en su propósito-un tipo de “lanzallamas” pero no lanzaba flamas de fuego, sino que, si algo estaba seguro, se trataba de alguna fuente de energía nuclear usada en forma de plasma. Ante semejante arma, era imposible presentar oposición por lo cual, los que pudieron escapar lo hicieron y los que no lo lograron fueron desintegrados en la huida. Los efectos de esta infernal arma y de otras, se pudieron ver en los hospitales de Bagdad, donde niños, hombres y mujeres presentaban heridas nunca vistas por los médicos. Miembros quemados por alguna exposición radiactiva de altísimo grado; “ojos fritos”, decapitaciones cauterizadas y otras aberraciones similares, fueron vividas y documentadas por los médicos iraquíe.


Tras el paso de este vehículo que desintegro todos los vehículos y posiciones que hallaba a su paso, tras su retirada del escenario, llegaron las tropas regulares y usando palas mecánicas, comenzaron a retirar los restos derretidos de los coches y vehículos derretidos, como así también, a los restos de iraquíes que habían quedado reducidos a pequeñas masas informes de carbón humeante para ser enterrados en fosas comunes no lejos del área. El objeto de ello, era cubrir los rastros del uso de esta arma. Era posible que los militares norteamericanos creyeran que habían acabado con cualquier potencial testigo de aquello y tras cerciorase de que no habían sobrevivientes, con rapidez procedieron a “limpiar la escena”.


Igualmente y pese a la estricta censura que caracterizo a esta guerra y especialmente sobre el uso de estas aberrantes armas sobre la población, el testimonio de Al Ghazeli y de muchos otros iraquíes que vieron estas execrables armas en acción, pudieron salir a la luz por trabajos como el del investigador y veterano Patrick Dillon quien sin dudarlo y con los riesgos que ello conllevaba, los expuso a la opinión pública estadounidense y mundial.

19/12/15

“¿PUEDE VOLVER ARGENTINA AL GOLFO?


Cómo las nuevas circunstancias internacionales y el gobierno “pro” estadounidense argentino pueden confluir a una nueva participación en el Golfo Pérsico


Por Charles H. Slim y Samantha Maruga


Desde la cubierta de vuelo del Alte Brown 1990 y la Corbeta Spiro pasando por popa en la navegación en el Golfo Pérsico.



En la Argentina, la experiencia histórica ha demostrado que sus habitantes y por supuesto su clase política suelen volver a reeditar cíclicamente, circunstancias que se creían superadas. Esto viene a colación por las implicancias de la asunción del nuevo gobierno argentino de tinte claramente pro-estadounidense, demostrando que hay un entusiasmo por recobrar las simpatías de los altos atrios de la política en Washington en donde se están preparando para un recambio de gobierno que no parece traer ninguna rama de olivo.


La naturaleza del gobierno de Mauricio Macri, hace necesario que hagamos un poco de historia. Cuando en 1989 el Dr. Carlos Saúl Menem ganaba las elecciones en un país que se incendiaba, muchos creyeron que era el regreso del peronismo inteligente, de la tercera vía que llevaría al país a reindustrializarse en todos los campos de la producción, incluso en el militar. Solo bastaron unos meses para que muchos cayeran en la más absoluta desilusión, cuando aquel personaje riojano que, impostando la figura de un caudillo litoraleño, terminó recortando sus patillas, su cabello y calzándose trajes de miles de dólares hechos en Europa, para pasar a representar los intereses foráneos que solo buscaban expoliar al país.


Y aunque muchos –especialmente los justicialistas- no quieren recordar semejante lapso histórico, Menem y Cía había celebrado varios tratos de palabra con sectores nacionales y populares, prometiendo que de llegar al poder, serían convocados para erigir al país en una nueva Argentina. Uno de estos fue el Coronel Mohamed Ali Seineldin, considerado por los británicos como una seria amenaza intelectual por su doctrina de la “Malvinización” y nacionalismo ultramontano, quien convencido de que se le entregaría la tarea de reestructurar unas maltrechas FFAA y la conducción de un nuevo ejército, fue timado por el primer mandatario quien, emplazado por los contactos de la embajada de EEUU para determinar a donde quería llegar con su gobierno, prefirió quedarse del lado de los poderosos –Washington y Londres-, quienes según varias fuentes, incitaron y digitaron el descalabro del 3 de diciembre de 1990.


En aquel contexto y presumiendo astucia, Menem trataba con los nacionalistas argentinos y a su vez, discretamente tendía lazos con Washington, intentando convencer a los norteamericanos que con su gobierno habían muchas posibilidades de apertura a los intereses del norte, creyendo tal vez que se los echaría al bolsillo. Y bien dijimos, presumió astucia dado que, pese a que traicionó con éxito al ideario nacional y los norteamericanos le sonrieron con mucha algarabía por su cooperación en la operación “Tormenta del Desierto” de 1991, a la larga terminó siendo el pato de la boda.



Precisamente en ese entonces, Menem y sus cercanos, creyeron que sacrificando a algunos de sus militares –algo que por fortuna no paso- en una empresa de envergadura como fue la “guerra del Golfo”, ganarían reconocimiento político, una buena recomendación del Departamento del tesoro para el ingreso de créditos y préstamos de organismos internacionales como el Banco Mundial y lo más estrambótico, la supuesta entrada de Argentina como “aliado extra OTAN”. Como verán, nada de eso ocurrió e incluso, tras el paso de los años se trató de tapar con el dedo todos aquellos desaguisados.


Hoy y aunque esto cueste creerlo, parece que se están recreando las mismas situaciones y las mismas aspiraciones pero, esta vez, en un marco mundial mucho pero mucho más complejo y repleto de peligros, que –en apariencias-escapan al control de los gobiernos centrales. Y bien hay que decir en apariencias ya que, en la actual denominada guerra “contra el terrorismo” se entremezclan ejércitos regulares, mercenarios pagados por gobiernos árabes, mercenarios de empresas privadas occidentales que impostan ser árabes (como ACADEMI, KKR, EXXON- MOVIL entre otras) que a su vez cooperan estrechamente en tareas con agencias como la CIA, MI-6, DGSE y el Mossad, dejando en claro que “no hay nada claro”.


Con este panorama, los encargados de las áreas de inteligencia (AFI) y defensa argentinas deberán empaparse de información sobre lo que abarca esta compleja consustancialidad que como señalamos, es altamente peligrosa y no es apta para improvisados y moralistas.


Hasta ahora es desconocido el lineamiento para el área de defensa pero, tal como lo han señalado algunas fuentes, los contactos extraoficiales del PRO con funcionarios del Departamento de Estado y del Pentágono en etapas previas a la definición de los comicios, se sembraron propuestas para el regreso de Washington en la cooperación en el área militar. Aparentemente Washington estaría interesado en que Argentina pase a ocupar un rol preponderante dentro de la región en la llamada “guerra contra el terrorismo”, sin aclarar que es lo que quiere a cambio. ¿Acaso será el pedido de participación en planes previstos para el Golfo Pérsico?


Precisamente, en el Golfo Pérsico las cosas siguen en una evolución que va de peligrosa a impredecible.


Hace apenas unas horas que se rumorea que Washington prepara una nueva invasión a Irak con una fuerza de unos 100.000 hombres entre los cuales habría tropas de varias naciones. Como contra medias, Rusia y China han puesto en estado de alerta sus comandos de misiles intercontientales. Y en medio de estas nuevas circunstancias en la cual, hay una pulseada entre varias potencias, un involucramiento de Argentina en cualquier plan que secunde a EEUU y a la OTAN, traerán sin lugar a dudas consecuencias nefastas.

Para ser más concreto en esto, a pesar de que en apariencias Argentina no tendría nada que ofrecer para comprometerse en esta gran carnicería que esta demoliendo al Medio Oriente, ello no es tan así. El país sudamericano tiene una importancia geoestratégica vital no solamente desde el punto militar sino también, en lo referente al de espacio geográfico que puede ser utilizado como escenario para extender la guerra clandestina que las agencias de inteligencia llevan adelante, en el marco de la llamada “lucha contra el terrorismo”. Además, el territorio argentino, lo quieran creer o no sus habitantes, está comprometido con la presencia de la base de control satelital de la República Popular China, un dolor de muelas para el Pentágono que los británicos –aliados de Washington- están tratando de contrarestar con operaciones de triangulación de inteligencia entre Malvinas, Punta Arenas y la Base Aérea de la FACH en Santiago de Chile –aliados de Londres- que cooperan sin tapujos.


Es por este punto, que Washington necesita la cooperación de Argentina y no tanto para mandar buques a las remotas aguas del golfo arábigo como en aquel entonces, sino para anclarse definitivamente en el país.


Estas posibilidades se ven incrementadas por la salvaje campaña pre electoral que sacude a EEUU donde todos los candidatos en danza –sin distinción entre demócratas o republicanos- , ven como parte de su plataforma para llegar al gobierno, el incremento de la instalación de bases militares y lazos de cooperación en las áreas de inteligencia con miras a las latitudes del sur, que en el caso de la Argentina, no existe la posibilidad de negociación alguna dado que el país no tiene como establecer condiciones para el respeto a la soberanía territorial, política y económica de su nación.


Pero pese a ello y según algunas fuentes reservadas, el gobierno de Macri estaría en conversaciones con los estadounidenses para concretar alguna participación de Argentina en este nuevo episodio de la guerra en el Golfo Pérsico que y como lo citamos previamente, prevé un nuevo capítulo ante los anuncios de la Casa Blanca y del responsable del Pentágono Ashton Carter, de enviar a unos 100.000 hombres y unos 2000 vehículos blindados para reocupar Irak. ¿En dónde entraría Argentina? No cuenta fuerzas terrestres acorde a los nuevos desafíos; solo basta ver el equipamiento de a un soldado argentino comparado con el de un mercenario del “ISIS” o del “Jabbat Al Nusra” para predecir su suerte. Además, sería bastante aventurado por el gobierno enviar a una fuerza para ponerla bajo el comando del USCENTCOM sin una ley que autorice ese tipo de movilización.


Igualmente, creemos que si hay cordura en los funcionarios argentinos, aceptar una propuesta semejante y sin considerar la real situación del país, sin que aún –y pese a la participación de más de quinientos hombres en 1991 en la guerra contra Irak- se hayan elaborado las previsiones legales que traten la salida de tropas para campañas bélicas como las que implicarían al país en una posible participación, revestiría una verdadera locura.



Los argumentos para esta conclusión, pueden centrarse en que, ante todo el país no tiene Fuerzas Armadas operativas; otra es que la situación que hoy se presenta en aquella región dista mucho de lo que ocurría entre 1990 y 1991, donde hubo –sino la última del siglo XX- una guerra convencional de alta intensidad con consecuencias aún no reparadas para sus participes; las justificaciones para su impulsión son tan nebulosas como los supuestos enemigos del “ISIS” y por último, el campo de batalla no está definido y parece no encontrar límites geográficos para manifestarse.