24/9/26

“𝐃𝐄𝐂𝐈𝐒𝐈𝐎𝐍𝐄𝐒 𝐏𝐎𝐋Í𝐓𝐈𝐂𝐀𝐒, 𝐑𝐈𝐄𝐒𝐆𝐎𝐒 𝐎𝐂𝐔𝐋𝐓𝐎𝐒: 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓𝐈𝐍𝐀 𝐄𝐍 𝐄𝐋 𝐆𝐎𝐋𝐅𝐎 𝐏𝐄𝐑𝐒𝐈𝐂𝐎"


𝐏𝐀𝐒𝐀𝐑𝐎𝐍 36 𝐀Ñ𝐎𝐒 𝐘 𝐍𝐀𝐃𝐈𝐄 𝐒𝐄 𝐇𝐈𝐙𝐎 𝐂𝐀𝐑𝐆𝐎 𝐃𝐄 𝐄𝐒𝐓𝐄 𝐂𝐎𝐍𝐅𝐋𝐈𝐂𝐓𝐎, 𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐒𝐈 𝐍𝐎 𝐇𝐔𝐁𝐈𝐄𝐒𝐄 𝐏𝐀𝐒𝐀𝐃𝐎 𝐍𝐀𝐃𝐀. 𝐍𝐀𝐃𝐈𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐎 𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐌𝐎𝐒 𝐀 𝐋𝐎𝐒 𝐐𝐔𝐄 𝐕𝐈𝐕𝐈𝐌𝐎𝐒, 𝐘𝐀 𝐇𝐀𝐘 𝐅𝐀𝐋𝐋𝐄𝐂𝐈𝐃𝐎𝐒 𝐏𝐎𝐒 𝐆𝐔𝐄𝐑𝐑𝐀.


ARA BROWN D-10

ARA SPIRO P-43

La participación argentina en la Guerra del Golfo (1990–1991), conocida como Operativo Alfil, fue una misión enviada oficialmente como “operación de paz” bajo mandato de la ONU, pero en la práctica implicó tareas militares en un escenario bélico real. A más de 30 años, en 2026, sigue siendo un capítulo polémico y poco reconocido en la memoria nacional.

📌 Contexto histórico

Invasión de Kuwait (2 de agosto de 1990): Irak, bajo Saddam Hussein, anexó Kuwait.


ONU: emitió resoluciones 661, 665 y 678, que establecían embargo total y autorizaban el uso de la fuerza para liberar Kuwait.


Argentina: el presidente Carlos Menem firmó el Decreto 1871/90 y luego la Ley 23.904/91, autorizando la intervención de la Armada en el Golfo Pérsico.

🚢 Operativo Alfil – Fuerzas argentinas

Grupo de Tareas 88.0 (septiembre 1990 – mayo 1991):

Destructor ARA Almirante Brown (D-10)


Corbeta ARA Spiro (P-43)


2 helicópteros Alouette III


Grupo de Tareas 88.1 (febrero – agosto 1991):

Corbeta ARA Rosales (P-42)


Transporte ARA Bahía San Blas (B-4), con carga humanitaria (trigo, leche en polvo, medicamentos).

Resultados operativos:

Más de 570 interceptaciones de buques y 17 misiones de escolta.


Un helicóptero accidentado y un herido.


Navegación acumulada: más de 70.000 millas náuticas.

⚖️ Consecuencias políticas y militares

Internamente: 98% de los argentinos rechazaban la intervención, por tradición de neutralidad en guerras mundiales.


Externamente: Argentina fue reconocida como “aliado extra-OTAN” por EE.UU. en 1998.


Memoria oficial: la misión fue clasificada como “operación internacional de apoyo a la ONU”, no como guerra.


Veteranos: los participantes no fueron reconocidos como “veteranos de guerra” en Argentina, a diferencia de los excombatientes de Malvinas o de militares de otros países de la coalición.

📊 Comparación con Malvinas

Aspecto Malvinas (1982)Golfo Pérsico (1990–1991)Reconocimiento legal Sí, Ley 23.109 y posteriores No existe
Beneficios Pensiones, cobertura médica, programas sociales Ninguno
Memoria histórica Monumentos, actos oficiales, feriados Escasa visibilidad
Percepción social Amplio reconocimiento nacional Cuestionamiento político, invisibilización


🚨 Situación al 2026

Reclamos pendientes: asociaciones de excombatientes del Golfo insisten en que la misión fue una operación militar en zona de guerra, con riesgos de minas navales, misiles y exposición química.



Deuda histórica: no existe ley que otorgue beneficios ni reconocimiento oficial.


Memoria: el episodio sigue siendo marginal en la narrativa nacional, pese a haber sido la primera intervención argentina en un conflicto internacional bajo la ONU.


👉 En conclusión, Argentina envió dos grupos navales al Golfo Pérsico en 1990–1991 bajo el Operativo Alfil, oficialmente como misión de paz, pero en la práctica enfrentaron condiciones de guerra. A 2026, los participantes aún no son reconocidos como veteranos de guerra, lo que constituye una deuda política y moral con quienes representaron al país en aquel conflicto.

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[18:05, 22/9/2026] Juio Toledo:  La percepción de que Argentina "no ganó nada" o que nadie escribió sobre el Operativo Alfil se debe a una combinación de factores políticos, constitucionales y mediáticos. 

Controversia Constitucional y Falta de Consulta Legislativa
La decisión de enviar tropas fue tomada unilateralmente por el presidente Carlos Menem mediante el Decreto 1871/90, sin consultar al Congreso Nacional.  Esto generó una fuerte crítica de sectores opositores y de la propia Secretaría Legal de la Cancillería, que consideraron que se vulneró la Constitución al enviar fuerzas a un conflicto que, bajo el derecho internacional, constituye un acto de guerra. Esta falta de transparencia y el estilo "autoritario" de la gestión marcaron la operación con un estigma político que dificultó su valoración pública positiva. 

Baja Popularidad y Costos Políticos

La participación fue extremadamente impopular; empresas de la época revelaron que entre el 95% y el 98% de los argentinos se oponían al envío de buques.  Muchos ciudadanos percibían la intervención como una guerra ajena, impulsada por Estados Unidos, lo que derivó en un rechazo social masivo. 

Además, años después, se popularizó la creencia (aunque debatida por historiadores) de que esta participación tuvo consecuencias negativas directas, como los atentados de 1992 y 1994 en Buenos Aires, lo que ensombreció cualquier otro resultado. 

Logros Limitados y Narrativa de "Alineamiento"

Aunque Argentina fue el único país latinoamericano en enviar fuerzas (integrando la coalición bajo la ONU) y obtuvo el estatus de aliado importante extra-OTAN de EE. UU., muchos analistas y políticos argumentan que los beneficios estratégicos fueron escasos o ilusorios. La decisión se interpretó como un alineamiento automático con Washington en lugar de una inserción soberana, y se criticó que Argentina no recibió pedidos formales de ayuda de EE. UU. ni de la ONU para esa misión específica.  Esta sensación de sacrificio inútil, sumada al silencio oficial posterior y a la falta de reconocimiento público, contribuyó a que la historia del conflicto fuera minimizada o ignorada en la narrativa nacional.

 En realidad, Argentina no tuvo un papel directo en la reconstrucción de Kuwait.  Esa fue una de las expectativas que el gobierno de Menem especulaba, pero que nunca se concretó.

Lo que se esperó vs. lo que pasó

El canciller Guido Di Tella llegó a especular con la participación de empresas argentinas en el negocio de la reconstrucción, particularmente en el barrido de minas y la extinción de incendios de pozos petroleros (Irak había incendiado más de 700 pozos al retirarse). Sin embargo, la reconstrucción de Kuwait —estimada en unos 100.000 millones de dólares en 1991— quedó en manos de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, que fueron los principales financiadores y ejecutores de las obras.  No hay registro de que empresas argentinas hayan ganado contratos significativos en ese proceso.

El beneficio real fue en sentido inverso

Lo que sí ocurrió fue que Kuwait invirtió en Argentina:

En 1995, el Kuwait Fund for Arab Economic Development destinó US$ 609 millones para la construcción de una ruta provincial, convirtiendo a Argentina en "uno de los primeros países no árabes en recibir financiamiento" de ese fondo. 
Con el tiempo, Kuwait acumuló inversiones por más de US$ 400 millones en infraestructura en varias provincias argentinas (acueductos, caminos, etc.). 
En 2011, durante la visita de Cristina Fernández de Kirchner, se reabrió la conversación sobre que empresas argentinas participaran en la reconstrucción de zonas aún afectadas, con un presupuesto kuwaití de US$ 30.000 millones, pero seguía siendo una posibilidad, no un hecho. 

En resumen: la "recompensa" de la participación argentina no fue trabajar en Kuwait, sino que Kuwait invirtiera en Argentina. Y aun así, ese beneficio fue relativamente modesto comparado con lo que se había especulado originalmente.

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