¿Cuál fue el marco de acción del grupo argentino “ALFIL 1” en la compleja logística de la Guerra del Golfo?
No podemos acusar a los marinos argentinos de ser apáticos ante su propia experiencia. Sería injusto que cargáramos sobre sus hombros las inconsistencias a las que se han tenido que acostumbrar a lo largo de los años. Son fruto de sus propias circunstancias, de la doctrina en la que se formaron, de su propio carácter colectivo y claro, de los gobiernos a los que han servido.
En un nuevo análisis de las operaciones realizadas en ese momento, se destacan las importantes, sensibles y peligrosas amenazas a las que estaban expuestos los grupos que operaban más allá del paralelo 25 norte dentro del Teatro de Operaciones (incluidas las alertas de ataque del BNC [2] ).
Tal vez sea necesario dejar clara una cuestión. En aquel momento el Mando de Operaciones Conjuntas CINCCENT dirigido por el general Norman Schwartzkopfs se rompió la cabeza al darse cuenta de que antes de pasar a la acción directa, había un grave problema que resolver y era el logístico. Este asunto estaba lejos de estar resuelto para la Marina estadounidense en aquel momento, pese a que la OTAN contaba con los recursos para apoyar a la compañía; pero no eran suficientes. Tal vez esta carencia se debía a la doctrina de la disuasión nuclear [3] surgida de la “Guerra Fría” que no hacía previsible el despliegue masivo de tropas para una guerra convencional en un escenario tan exótico como el mesopotámico.
Sin una logística adecuada y rutas bien protegidas, el fracaso de la misión estaba asegurado. Tal era la preocupación que existía en ese momento, que el General del Cuerpo de Marines (USMC) Harry W. Jenkins comentó en una reunión que la logística fue el problema número uno durante los primeros tres meses del inicio de las operaciones que en un primer momento se denominaron “Escudo del Desierto”.
"La estrategia y la táctica proporcionan el modelo para llevar a cabo operaciones militares, logísticas y mediáticas", Teniente Coronel George C. Thorpe, Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, 1917
Nunca antes se había requerido un plan logístico militar complejo y nuevo, visto después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. El desafío de enfrentar a Irak lo hacía necesario. La complejidad de la región donde se establecería el Teatro de Operaciones, la limitación en el acceso de posibles rutas terrestres y aéreas para satisfacer la acumulación de suministros que había que trasladar, requerían de ideas audaces que podían ser un gran éxito o conducir al desastre.
"La estrategia y la táctica proporcionan el modelo para llevar a cabo operaciones militares, logísticas y mediáticas", Teniente Coronel George C. Thorpe, Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, 1917
Nunca antes se había requerido un plan logístico militar complejo y nuevo, visto después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. El desafío de enfrentar a Irak lo hacía necesario. La complejidad de la región donde se establecería el Teatro de Operaciones, la limitación en el acceso de posibles rutas terrestres y aéreas para satisfacer la acumulación de suministros que había que trasladar, requerían de ideas audaces que podían ser un gran éxito o conducir al desastre.
Fue entonces que acudiendo al experto en logística el Teniente General William “Gus” Pagonis y su equipo de trabajo, se diseñó un plan de operaciones para trasladar la mayor cantidad de suplementos, suministros y combustible a lo largo de una ruta marítima para el mantenimiento de lo que en agosto de 1990 Schwartzkopfs y sus generales auguraron una larga lucha.
Pagonis estudió la situación y elaboró informes a petición del general John Yeosok, comandante de ARCENT, y fue allí donde determinó un plan logístico basado en los datos recopilados por la inteligencia recopilada hasta ese momento, incluida, por supuesto, la inteligencia que existía de tiempos en que Washington era “amigo” de Bagdad.
Uno de los puntos críticos que debían cubrir las líneas de abastecimiento era el agua potable. El transporte de toneladas de paquetes de agua embotellada para el consumo de las tropas terrestres se hizo necesario para satisfacer las necesidades de hombres y mujeres que, además de no estar adaptados para soportar las altas temperaturas de la región, eran sensibles al agua de la red saudí que solía provocarles cólicos y en muchos casos graves averías.
Esto dejó más que claro que (más allá de las resoluciones de Naciones Unidas) habría preparativos para una guerra. La principal excusa para movilizar esa fuerza logística sería “proteger a Arabia Saudita” de una supuesta invasión de Saddam Hussein, aunque esto resultó ser una estratagema. Así fue y bajo ese argumento se puso en marcha la llamada “Operación Escudo del Desierto” con la presunta misión de proteger los yacimientos petrolíferos del norte.
Dentro del desarrollo de esta operación, comenzó la participación de los dos buques argentinos, en la que sus tripulaciones convencidas de actuar en un marco de legalidad internacional pasaron desde realizar tareas de bloqueo económico a buques que entraban y salían de puertos iraquíes, hasta desarrollar acciones de vigilancia y protección de aguas sauditas y de los Emiratos (EAU) ante posibles incursiones de comandos iraquíes a instalaciones portuarias y terminales petroleras.
Al igual que todas las fuerzas navales que formaban parte de la Coalición y que estaban bajo el mando del Almirante Stanley A. Arthur, el grupo “ALFIL 1” tuvo un papel táctico sumamente importante tanto en la etapa de la operación “Escudo del Desierto” como dentro de la etapa bélica denominada operación “Tormenta del Desierto”. El grupo integrado por el destructor “Admiral Brown” (buque Clase MEKO 360 H) [4] y la corbeta misilística “Spiro” (buque Clase MEKO 140A) [5] , de acuerdo a sus capacidades operativas y antecedentes, formaba parte de la Fuerza de Interdicción Marítima (MIF) comandada desde el buque “USS-La Salle” [6] (AGF 3 clase Raleigh) que dependía de las órdenes CINCCENT que a su vez estaban subordinadas al Comando USNAVCENT en Riad que atendía las operaciones navales dentro del Golfo.
Una vez iniciadas las hostilidades a las 00:00 horas del 16 de enero de 1991, el grupo argentino comenzó a desarrollar roles más activos dentro de las operaciones navales que a partir de ese momento y bajo la denominación “Tormenta del Desierto” fueron claramente de apoyo al combate.
Para su desempeño en los roles tácticos asignados, las dotaciones estaban subordinadas a una serie de directivas operativas que como se les conocía como “Reglas de enfrentamiento” (ROE) que les facultaban, entre otras cuestiones, a abrir fuego ante contingencias en el desempeño de sus tareas.
En este contexto, en las labores de interdicción, el grupo “ALFIL 1” daba cobertura a la detención y abordaje de buques sospechosos de violar el embargo comercial contra Irak. Equipados con helicópteros embarcados “ALOUETTE-III” (el mismo modelo utilizado por la Marina Francesa), realizaban misiones de reconocimiento y vigilancia ante posibles amenazas a los convoyes de abastecimiento, siendo las más comunes las minas flotantes. Entre estas acciones también estaba la de brindar apoyo para permitir la actuación de “Piezas de Visita y Búsqueda” que eran grupos de hasta diez hombres que, tras interceptar y detener un buque, debían abordarlo para registrar sus cargamentos. También existían grupos especiales (MEU-SOC) de la Marina estadounidense que dotados de armas ligeras y equipados con modernos visores infrarrojos “NIGHTSCOPE”, podían tomar por asalto aéreo o desde buques asignados, una embarcación que se negase a ser registrada.
Como todos los buques que ingresaban en las aguas del norte del Golfo -hasta 300 km de la costa kuwaití- los buques argentinos corrían los riesgos ciertos de colisionar con los misiles aire-mar (magnéticos, acústicos y de presión) “EXOCET”, las múltiples defensas costeras [7] con instalaciones de misiles antibuque “Skilworm” y “FROG-7” [8] (de origen ruso pero Irak mejoró su precisión y alcance) que podían hundir una corbeta de un solo impacto.
Algunas curiosidades que los argentinos pudieron haber encontrado en el variado e imaginativo arsenal del ejército iraquí fue un avión civil “Dassault Breguet Mystere Falcon 50” que llevaba camuflado en su vientre un misil “Silkworm” con la evidente misión de un ataque kamikaze.
Aunque no contaba con apoyo logístico propio, el “ALFIL 1” demostró gran versatilidad y profesionalismo en el cumplimiento de las tareas asignadas a cada uno, manteniendo las operaciones navales del grupo de batalla liderado por el portaaviones “USS-Midway” y su línea de suministro para que municiones y combustible estén disponibles en todo momento, cumpliendo el objetivo de sostenibilidad bajo la denominación “TACLOGS” [9] .
Pese a todo esto, el Estado argentino ha mantenido una cortina de niebla que ha ido cubriendo con cuidadoso reconocimiento las actividades de servicio que este grupo cumplió y que propiciaron el exitoso desarrollo de estas tareas tácticas.
Pagonis estudió la situación y elaboró informes a petición del general John Yeosok, comandante de ARCENT, y fue allí donde determinó un plan logístico basado en los datos recopilados por la inteligencia recopilada hasta ese momento, incluida, por supuesto, la inteligencia que existía de tiempos en que Washington era “amigo” de Bagdad.
Uno de los recursos que también se utilizó para determinar la ruta de abastecimiento fue la información satelital y los primeros UAV de reconocimiento “Pioneer” que realizaban vuelos de espionaje a gran altura. Turquía mostró fuertes reticencias a la operación, haciendo evidente la imposibilidad de utilizar su territorio como ruta alternativa.
Además, el suministro que podían obtener de Arabia Saudita era limitado y no resolvía cuestiones sensibles como el combustible refinado para vehículos, municiones en todo el espectro de sus calibres y armamento.Documentos exclusivos de la época revelan cómo y dónde se extendía la ruta de abastecimiento marítimo diseñada por Pagonis y cuáles eran los puntos estratégicos de desembarco de los pertrechos (por ejemplo, Puerto Al Jubail), que ante el peligro de un ataque sorpresa debían ser trasladados rápidamente mediante una gigantesca flota de camiones hasta bases de recogida en el desierto que serían vitales para el desarrollo de las operaciones terrestres de la "Tormenta del Desierto".
Uno de los puntos críticos que debían cubrir las líneas de abastecimiento era el agua potable. El transporte de toneladas de paquetes de agua embotellada para el consumo de las tropas terrestres se hizo necesario para satisfacer las necesidades de hombres y mujeres que, además de no estar adaptados para soportar las altas temperaturas de la región, eran sensibles al agua de la red saudí que solía provocarles cólicos y en muchos casos graves averías.
Esto dejó más que claro que (más allá de las resoluciones de Naciones Unidas) habría preparativos para una guerra. La principal excusa para movilizar esa fuerza logística sería “proteger a Arabia Saudita” de una supuesta invasión de Saddam Hussein, aunque esto resultó ser una estratagema. Así fue y bajo ese argumento se puso en marcha la llamada “Operación Escudo del Desierto” con la presunta misión de proteger los yacimientos petrolíferos del norte.
Dentro del desarrollo de esta operación, comenzó la participación de los dos buques argentinos, en la que sus tripulaciones convencidas de actuar en un marco de legalidad internacional pasaron desde realizar tareas de bloqueo económico a buques que entraban y salían de puertos iraquíes, hasta desarrollar acciones de vigilancia y protección de aguas sauditas y de los Emiratos (EAU) ante posibles incursiones de comandos iraquíes a instalaciones portuarias y terminales petroleras.
Al igual que todas las fuerzas navales que formaban parte de la Coalición y que estaban bajo el mando del Almirante Stanley A. Arthur, el grupo “ALFIL 1” tuvo un papel táctico sumamente importante tanto en la etapa de la operación “Escudo del Desierto” como dentro de la etapa bélica denominada operación “Tormenta del Desierto”. El grupo integrado por el destructor “Admiral Brown” (buque Clase MEKO 360 H) [4] y la corbeta misilística “Spiro” (buque Clase MEKO 140A) [5] , de acuerdo a sus capacidades operativas y antecedentes, formaba parte de la Fuerza de Interdicción Marítima (MIF) comandada desde el buque “USS-La Salle” [6] (AGF 3 clase Raleigh) que dependía de las órdenes CINCCENT que a su vez estaban subordinadas al Comando USNAVCENT en Riad que atendía las operaciones navales dentro del Golfo.
Una vez iniciadas las hostilidades a las 00:00 horas del 16 de enero de 1991, el grupo argentino comenzó a desarrollar roles más activos dentro de las operaciones navales que a partir de ese momento y bajo la denominación “Tormenta del Desierto” fueron claramente de apoyo al combate.
Para su desempeño en los roles tácticos asignados, las dotaciones estaban subordinadas a una serie de directivas operativas que como se les conocía como “Reglas de enfrentamiento” (ROE) que les facultaban, entre otras cuestiones, a abrir fuego ante contingencias en el desempeño de sus tareas.
Como todos los buques que ingresaban en las aguas del norte del Golfo -hasta 300 km de la costa kuwaití- los buques argentinos corrían los riesgos ciertos de colisionar con los misiles aire-mar (magnéticos, acústicos y de presión) “EXOCET”, las múltiples defensas costeras [7] con instalaciones de misiles antibuque “Skilworm” y “FROG-7” [8] (de origen ruso pero Irak mejoró su precisión y alcance) que podían hundir una corbeta de un solo impacto.
Algunas curiosidades que los argentinos pudieron haber encontrado en el variado e imaginativo arsenal del ejército iraquí fue un avión civil “Dassault Breguet Mystere Falcon 50” que llevaba camuflado en su vientre un misil “Silkworm” con la evidente misión de un ataque kamikaze.
Aunque no contaba con apoyo logístico propio, el “ALFIL 1” demostró gran versatilidad y profesionalismo en el cumplimiento de las tareas asignadas a cada uno, manteniendo las operaciones navales del grupo de batalla liderado por el portaaviones “USS-Midway” y su línea de suministro para que municiones y combustible estén disponibles en todo momento, cumpliendo el objetivo de sostenibilidad bajo la denominación “TACLOGS” [9] .
Pese a todo esto, el Estado argentino ha mantenido una cortina de niebla que ha ido cubriendo con cuidadoso reconocimiento las actividades de servicio que este grupo cumplió y que propiciaron el exitoso desarrollo de estas tareas tácticas.
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[1] Denominación táctica asignada por el USNAVCENT al grupo argentino en apoyo logístico a las líneas de abastecimiento.
[2] Según fuentes no oficiales, en los archivos del Ministerio de Inteligencia iraquí saqueados por Estados Unidos en 2003 se registraron registros detallados del lanzamiento de varios misiles S-SCUD especialmente adaptados con cabezas cargadas con agentes químicos y biológicos.
[3] LA DOCTRINA NUCLEAR DE ESTADOS UNIDOS DESDE EL FINAL DE LA GUERRA FRÍA. Por Alberto Guerrer.http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/la-doctrina-nuclear-de-estados-unidos-desde-el-final-de-la-guerra-fr%C3%ADa
[7] Según estimaciones de inteligencia, se desplegaron 68.000 tropas iraquíes, 190 tanques y 342 unidades de artillería para la defensa costera entre la ciudad de Kuwait y Mina Saud. *
[8] GLOBALSECURITY.Org. “RANA-7A. RANA-7B”. https://www.globalsecurity.org/military/world/russia/frog-7.htm
[9] Término que proviene del Sistema conocido como JMCIS que tuvo sus orígenes en el Sistema Táctico Operacional Conjunto (JOTS) creado en 1980 por el Vicealmirante Jerry O. Tuttle.
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